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Lewis Hamilton amplió su ventaja al frente del campeonato del mundo de Fórmula 1, al vencer a bordo de su Mercedes en el Gran Premio de Rusia, donde la escudería alemana se aseguró el título de constructores a falta de tres carreras.

Todo se le puso de cara a Hamilton en la primera vuelta. Las ansias de Nico Rosberg por adelantarlo en la salida le jugaron una mala pasada al alemán. Lo consiguió, pero con bloqueo de ruedas y una salida de pista que, primero le obligó a devolver la posición a su compañero y, después, a entrar en boxes para cambiar las gomas porque la frenada se las había dañado. Ahí estuvo la carrera.

Fue un paseo

A partir de ahí comenzó el paseo del británico y la remontada de Nico, que se la jugó a no volver a parar. Le salió bien porque pudo llegar a la segunda plaza dando muchas vueltas rápidas, incluida la definitiva en el giro final. Nadie podía imaginarse tras su parada que le aguantarían los neumáticos, pero demostró que era posible.

Bottas fue el invitado a la fiesta de Mercedes. Durante gran parte de la carrera fue segundo y creyó que al final obtendría esa plaza, pero no contó con la solidez de las ruedas de Rosberg. El finlandés está demostrando un alto nivel en la fase final del campeonato y con este tercer puesto se encarama a la cuarta plaza de la general, adelantando a Vettel y Alonso.

El Gran Premio de Rusia no pasará a la historia por su espectacularidad, aunque sí por ser el evento donde Mercedes logró matemáticamente el título de constructores, sucediendo a Red Bull, que había dominado los cuatro últimos años.

 

1:31 horas con 50 segundos fue el tiempo de Hamilton en su victoria de ayer.