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Tanto esfuerzo de los Cardenales de San Luis para borrar una temprana desventaja de 4-0, fue destruido a última hora por un boleto discutido, el hit disparado por un bateador de 170 puntos que falló dos intentos de toque, y el mal tiro del zurdo Randy Choate a primera, asistiendo un toque de bola de Gregor Blanco. Un impensable final trágico que de ser cronista, Sófocles hubiera disfrutado describir.

Ganaron los Gigantes de San Francisco 5-4 en diez episodios, un juego en el que tomaron ventaja 4-0 en el propio inicio, enderezado por los Cardenales cuando John Lackey se mostró restaurado en la colina, mientras Tim Hudson víctima de tres ofensivas, incluyendo el jonrón solitario de Randal Grichuk, fue cediendo terreno sin poder evitar el empate 4-4 en el séptimo.

EN EL INFIERNO

Una gran atrapada de Pablo Sandoval junto a la raya de tercera, con alarde de reflejos, recuperación muscular y precisión en el tiro, sacando out a Matt Holliday, frustró un intento de adelantarse por parte de San Luis en el inicio del décimo, con Choate descendiendo al infierno en el cierre.

Con 3 y 2, Brandon Crawford parecía ponchado, pero fue enviado a primera con boleto. El zurdo Choate quería morder algo para descargar su rabia. Bateando Juan Pérez, cuyo promedio de 170 puntos en 100 turnos lo etiquetaba como inofensivo, se ordenó el toque, fallando dos veces, y después de un faul, la cuchillada al jardín izquierdo. Dos en base sin out era un lío de verdad en el fondo del décimo.

El machucón de Crawford, fildeado a su izquierda por Choate, debió ser out en primera, pero un murciélago en vuelo fantasma, le desvió el brazo y la pelota que pudo ser interceptada por un inicialista que se había movido hacia delante, no lo fue por Wong el segunda base y se extendió hasta la zona faul del jardín derecho. Así, con un final trágico, murieron los Cardenales.

VIOLENTO INICIO

La forma como se le abrió el piso al abridor de San Luis, John Lackey, después de dos outs y bases limpias en el cierre del primer inning, fue caótica. Los Gigantes fabricaron cuatro carreras, una ventaja que podría ser suficiente para el Tim Hudson que trabajó siete entradas y un tercio permitiéndoles sólo una carrera a los Nacionales.

Cohetes seguidos de Posey y Sandoval aturdieron a Lackey, herido de inmediato por un doble impulsador de Hunter Pence, que adelantó a los Gigantes 1-0. Boleto a Brandon Belt llenó las bases, un luminoso escenario para el estallido de Travis Ishikawa, quien con un doble contra la pared del jardín derecho, despejó totalmente los senderos empujando tres carreras. ¡Cómo golpea quedar atrás 0-4 tan temprano!

A FORZAR EMPATE

Hudson resolvió los tres primeros innings ignorando un doblete de Kolten Wong en el segundo, pero en el cuarto, los Cardenales enviaron las primeras señales de vida, coincidiendo con el enderezamiento de Lackey. Hits consecutivos de Jon Jay y Matt Holliday, alteraron el sistema nervioso de Hudson, sin embargo, sometiendo a Adams y ponchando a Peralta, se colocó a la orilla de un gran scone. No fue posible. Triple de Wong, recortó la distancia 2-4 haciendo que las tribunas en San Francisco se hundieran dos centímetros. Hudson tuvo aliento para dominar a Pierzynski evitando que Wong anotara.

Mientras Lackey apretaba tuercas, hit productor de Johnny Peralta con dos outs en el sexto, apretó el marcador 3-4 siempre a favor de los Gigantes, pero ahora con los Cardenales en pie de guerra, buscando forzar el empate, lo que consiguieron en el séptimo con el jonrón de Randal Grichuk a las gradas del jardín izquierdo. Confiando en su bullpen, el manager Matheny sacó a Lackey por un emergente y con la pizarra 4-4, el juego se extendió a extrainning. Ahí estaba el suspenso, reclamando su protagonismo.

Se quebró en el décimo con el falso boleto, el hit de un bateador de cifras borrosas y el mal tiro de Choate. Ganaron los Gigantes 5-4.