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Entre tantas rarezas vistas en esta postemporada que parece extraída del libro de Eduardo Galeano titulado “Patas arriba” o “La escuela del mundo al revés”, está la aparición de Travis Ishikawa como un héroe inesperado disparando ese jonrón de tres carreras contra Michael Wacha, sepultando a los Cardenales de San Luis y haciendo saltar a los Gigantes de San Francisco a la Serie Mundial.

RECARGANDO CAÑONES

El poder de los Gigantes se había evaporado en esta Serie por el banderín de Liga. Ellos estaban en ventaja 3-1 después de cuatro juegos sin necesidad de utilizar el swing de bola larga. Parecían estar pretendiendo ser el primer equipo en ganar una serie a siete juegos como máximo, sin volarse la cerca, imponiéndose a pellizcos. Pero todo cambió.

En la quinta batalla, cargaron sus bates con suficiente explosivo y conectaron tres cuadrangulares: el de Panik, un novato que solo registró una en la temporada en 269 turnos, adelantando a los Gigantes 2-1 en el cierre del tercero; el de Michael Morse, con solo cinco presencias en el plato desde que se lesionó el 31 de agosto, funcionando como emergente por Bumgarner en el cierre del octavo empatando el duelo 3-3; y el de Ishikawa, un bateador inadvertido de 31 años, con una historia sin detalles en las Mayores desde el 2006, que inició la temporada con los Piratas y fue recuperado por los Gigantes estando en Triple A el 29 de julio, limitado a dos jonrones en 47 juegos y 274 de average.

WACHA ENTRE CENIZAS

Antes, con las bases llenas de Cardenales, Oscar Taveras como emergente por Peter Bourjos en el techo del noveno inning había fallado con un machucón contra el finalmente ganador Jeremy Affeldt. Así que Ishikawa con la cuenta en dos bolas sin strike y dos circulando frente a un aturdido Michael Wacha, fue encima de una bola humeante y le pegó en la nariz haciéndola descender en la tribunas del jardín derecho, estableciendo el 6-3 que liquidó a San Luis.

Mientras Ishikawa comenzaba su cabalgata majestuosa, los sobrevivientes de 1951, recuperaron la imagen de Bobby Thomson, “decapitando” a aquellos Dodgers con el trancazo contra Ralph Branca que provocó un diluvio, enviando a los Gigantes a la Serie Mundial que perdieron con los Yanquis.

Un momento después, cuando Ishikawa doblaba por segunda y JakePeavy había saltado al terreno junto con otros compañeros en busca de un trozo del héroe inesperado, la imagen de Robin Ventura en el inning 15 del quinto juego Mets-Bravos en 1999, reemplazó la de Thomson.

En aquel momento, Ventura tuvo que regresar al segundo costal pese a volarse la cerca con bases llenas, conformándose con un doble ganador del juego 4-3 por parte de los Mets, al fallar Pratt en pisar tercera corriendo las bases. Casi ocurre eso con Ishikawa cuando Peavy desbordado en su excitación, lo interceptó por llegar a tercera, pero lo soltó a tiempo evitando la confusión.

OTROS “MATADORES”

En una noche sorprendente, con tres hits en tres turnos incluyendo la estocada de D’Artagñan, Ishikawa salió de la oscuridad de un rincón para juntarse con Chris Chambliss 1976, Aaron Boone 2003 y Magglio Ordóñez 2006, como el cuarto bateador en decidir una Serie por el banderín de Liga, con un estacazo. En Series Mundiales solo Bill Mazeroski en 1960 y Joe Carter 1993 lo han logrado.

Con esta advertencia, los Gigantes retaran la inspiración y excelente funcionamiento de los Reales en la segunda Serie Mundial entre comodines, después de la protagonizada por Gigantes y Angelinos en el 2002, ganada por los de Anaheim.