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  • EFE

Con cinco equipos avanzando a la postemporada en cada liga, el beisbol que se juega en octubre es diferente y produce resultados que convierten en astillas las consideraciones previas. El tipo de emergentes, la incidencia de los bullpen, abridores relevando, poderosos bateadores machucando pelotas, el atrevimiento sobre las bases y la tendencia de los mánager a equivocarse, hacen del beisbol en octubre menos predecible.

Una prueba de eso, es encontrarnos por solo segunda vez en la historia de la postemporada con dos “comodines”, equipos que no fueron capaces de ganar sus divisiones, disputando la Serie Mundial. Por largos años ese fue un derecho adquirido directamente por los dos mejores equipos de cada liga a lo largo de 154 y 162 juegos.

PARPADEAR Y MORIR

Hoy, eso raramente ocurre. Los mejores de verdad flaquean en series cortas y son apartados del escenario. En la temporada, sobreviven a ciertos bajones de voltaje, pero en octubre eso es mortal. Aún con tres ganadores del Cy Young en la rotación de abridores, puedes ser empujado al abismo. Ahí tienen a los Tigres como ejemplo reciente, sepultando los brazos de Scherzer, Verlander y Price.

¿Qué es lo que hemos visto en estos play offs? De los 25 juegos, 14 se decidieron por una carrera, cuatro por dos carreras y otros cuatro por tres, incluyendo el último con un jonrón ganador con dos a bordo en el cierre del noveno. Es decir, 22 de 25 juegos estuvieron cobijados por el suspenso. Un detalle muy significativo.

Quienes imaginamos una Serie Mundial entre Dodgers y Tigres, o Dodgers y Angelinos, nos sentimos golpeados, pese a tener que admitir lo emocionante que han resultado estos imprevisibles Reales de Kansas, inyectados de una inspiración aparentemente inagotable, lo mismo que estos Gigantes de crecimiento extremo cuando aparecen las exigencias.

DEBE SER ELECTRIZANTE

Claro que ellos pueden proporcionar un Clásico vibrante, capaz de mantenernos empinados frente a los televisores. Es lo que han hecho para llegar a este punto neurálgico. Exhibir una capacidad admirable para jugar bajo presión cada inning de cada día, con una urgencia mayor que lo necesario de hacer a lo largo de seis meses.

La impresión que provoca un equipo sin perder en ocho juegos consecutivos durante esta etapa, empuja a calificarlo como favorito, pero ojo, hay mucho respeto por lo que han mostrado recientemente los Gigantes, extendiéndose hasta las Series Mundiales del 2010 y 2012, derrotando a dos equipos temibles como lo eran Rangers de Texas y Tigres de Detroit. De manera que el pronóstico parece más difícil que nunca.

FACTORES VISIBLES

El año de Lorenzo Cain ha sido fantasioso. El jugador Más Valioso de la Serie por el banderín de la Liga Americana, sometido a modificación desde que fue adquirido de Milwaukee en el sonado múltiple cambio por Zack Greinke, aprendió a correr adiestrado por Al Hobson y se convirtió en un jardinero de ribetes espectaculares bateando para .301 en la campaña, único trescientista en el line-up de Kansas.

Madison Bumgarner será el abridor del primer juego contra James Shields. El zurdo ganador de 18 juegos fue el Más Valioso de los Gigantes en la serie con los Cardenales y estará en su tercera Serie Mundial a los 25 años de edad, con balance de 5-3 y 2.67 en efectividad en postemporada.

El duelo de bullpens debe ser un atractivo aparte. La poderosa tripleta de Kansas, formada por Kelvin Herrera, Wade Davis y Greg Holland, se ve invulnerable, pero los Gigantes tienen a un efectivo Yusmeiro Petit, quien trabaja con astucia utilizando un bisturí, agregando a Sergio Romo, Santiago Casilla, Jeremy Affeldt y la presencia para trabajos largos de Tim Lincecum.

NO SE ATREVAN

Hay que olvidarse del poco poderío de los Reales. Sus 95 jonrones en 162 juegos fueron engañosos. Utilizaron el punch para resolver, provocando asombro. Kansas fue el equipo más jonronero en las series por título de Liga, en tanto los Gigantes, que no jonronearon en los primeros cuatro juegos frente a San Luis, dispararon tres en el último juego garantizando su boleto.

Retando los ocho triunfos seguidos de los Reales, después de una ausencia de 29 años en Series Mundiales, los Gigantes presentan sus 15 victorias en los últimos 17 partidos de postemporada realizados, lo cual también es un alarde y, al mismo tiempo, seria advertencia. Agreguen que en las recientes dos Series Mundiales ganadas, solo han perdido un duelo.

El ¿quién favorito? es un reto mayúsculo. Sentado en las brasas del atrevimiento, me inclino por los Reales. Ese bullpen con tres estranguladores es tan temible como el de aquellos Rojos que en 1990, con solo José Rijo brillando en la rotación encima de Tom Browning y Jack Amstrong, agregaron a Norman Charlton, un ganador de 12 juegos como abridor, al bullpen de Randy Myers y Rob Dibble para ganar el Clásico por barrida.