•   Madrid, España  |
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  • EFE

Un buen partido y un triunfo incontestable reactivaron este domingo al Atlético de Madrid en las alturas de la clasificación con un encuentro completo, serio y eficaz frente al Espanyol, al que manejó de principio a fin y al que doblegó sin sobresaltos, con dos goles de Tiago Mendes y Mario Suárez y con un control casi absoluto.

Una victoria indispensable para su reacción y para seguir de cerca la estela de los primeros puestos de la tabla, pero también para el crecimiento en este curso del nuevo conjunto rojiblanco, inabordable una vez más en el Vicente Calderón, donde ha sido invencible en los últimos 24 duelos para todos sus rivales de Liga.

El Atlético asumió la responsabilidad del duelo desde el inicio, primero con ese inicio tan potente como temporadas pasadas, en el que en cuatro minutos arrinconó a su adversario con tres saques de esquina y una doble ocasión de Arda Turan y Mandzukic, salvada por Kiko Casilla, y después con el control de la posesión.

Los goles

En su idea de partido largo para aumentar sus posibilidades, evidente cada vez que Kiko Casilla demoró su saque de puerta una y otra vez, no entraba en los planes un gol antes del descanso. Había avisado Mandzukic en dos cabezazos y, al siguiente balón aéreo, fue Tiago el que puso la testa, a pase de Gabi, para transformar el 1-0.

No tardó mucho más el Atlético en zanjar el resultado, a través de un saque de esquina de Koke, con un toque en el segundo palo de Giménez y el empujón definitivo de la pelota de Mario Suárez a menos de un metro de la línea. La sentencia para un triunfo convincente y necesario del equipo rojiblanco en su persecución del liderato.