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El sueño de ser un pelotero de Grandes Ligas y tener una carrera profesional son las metas que pretende cumplir el pitcher de la Selección Nacional de Beisbol Justo Rigby, que ganó medalla de bronce en el Torneo Panamericano Juvenil A.

Desde ya, el chavalo de 13 años tiene trazado lo que quiere hacer en su vida y no importa lo que cueste, pues él sabe que debe esforzarse en lo que hasta ahora son sus prioridades, mantener un promedio alto en sus clases y ser competitivo en sus entrenamientos.

Rigby, originario de Puerto Cabezas e hijo único, empezó a jugar desde los 9 años en el equipo La Costa y ha tenido que balancear el deporte que lo apasiona, con la disciplina en su cuarto año de secundaria, donde es uno de los mejores alumnos.

“Cuando estaba con mi mamá estudiaba en la mañana y por las tardes iba a entrenar, después a hacer mis tareas y a ayudar en mi casa en cualquier cosa”, apuntó Rigby, que ha sabido aprovechar los pequeños inicios para obtener los importantes logros que hasta el momento ha alcanzado.

Quiere una profesión

Con la elocuencia y la comprensión de un adulto, Rigby explicó que él no espera jugar todo el tiempo beisbol: “Como toda persona debo tener una profesión, porque si me lesiono en este deporte --que es lo único que sé--, puedo hacer otra cosa con una carrera profesional. Me gustaría ser administrador de empresas”.

La ausencia de su padre a lo largo de estos 13 años, no ha sido una limitante para que Rigby marque un destino prometedor en su vida, en el que ya está encaminado. “Estoy en la Academia de Beisbol Nicaragüense, que está en Nindirí y que dirige Denis Martínez. Lo que más hago es entrenar de 8:00 de la mañana a 12:00 del mediodía, y por las tardes voy a clases”, confiesa Rigby.

“En esta academia recibimos el entrenamiento personal de Denis Martínez y nos da muchos consejos. Cuando lancé en el Panamericano ante El Salvador, yo me molesté por una jugada y él estaba en el estadio viendo el partido. Cuando el juego terminó me dijo que no tuviera ese comportamiento, porque hacía sentir mal a mis compañeros de equipo”, comenta Rigby, futura promesa del beisbol nacional.

“Soy una persona amigable y tranquila. Me llevo súper bien con todos los muchachos del equipo, no tengo nada que ver con el egoísmo”, refiere el pitcher de Puerto Cabezas, que admira a Aroldis Chapman y a los Yanquis de Nueva York.

Asimismo, admira al pitcher costeño Horace Rigby, de quien cree ser un familiar lejano debido al mismo apellido.