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Hoy tiene 22 años de edad, pero cuando tenía 16, la vida le cambió por completo al pitcher Francisco Valdivia. Su brazo potente, que ejecutaba disparos a gran velocidad, entre 90 y 93 millas por hora, lo catapultó a firmar con los Marineros de Seattle por 726 mil dólares, una cantidad exuberante para el joven originario del pueblo

de Chagüitillo, Matagalpa, que apenas ganaba 20 córdobas al día por limpiar cebollas.

Estampada la firma con los Marineros en el 2008, Valdivia cambió su vida y la de su familia.

Reconstruir la casa de sus padres, Hilda María González y Encarnación Valdivia, era uno de sus sueños. Con el dinero en la mano era cuestión de tiempo para cumplirlo, y así sucedió.

Posteriormente compró una camioneta y una casa en Sébaco, donde vive actualmente junto a su esposa, Mariela Pérez, y a su pequeña hija de 5 años, Hilda Mariela.

El pistolero, que pastoreaba ganado ajeno cuando era un infante y que tuvo como máximo logro escolar aprobar el tercer grado de primaria, con esa que en aquel  momento nunca se imaginó rmar por semejante cantidad. Sus pretensiones económicas apenas rondaban los 25 mil dólares como máximo, pero su talento valía más

de medio millón de dólares para los Marineros.

En el 2007, en la Academia de Alex Torres, en Sébaco, un día Valdivia pitcheó un juego y sus lanzamientos rondaron las 89 y 90 millas por horas.

“Don Alex me llamó aparte y me preguntó: ‘¿Querés sacar a tu familia de la pobreza?’, yo le dije que sí. Y él me dijo que trabajara fuerte, que tenía la oportunidad de   firrmar un buen bono. Desde ese momento trabajaba en la mañana y en la tarde era una sesión extra de entrenamiento, no soltaba el brazo, solo corría. Y así fui agarrando más fuerza, subiendo millas hasta llegar a 94. Ya en el 2008, estaba tirando las 93 y 94 millas mantenidas, y posteriormente rmé”, aseguró.

¿Qué pasó luego de firmar?

“Me cambió todo. Teníamos muchos problemas, los resolví, pero a la vez me traía problemas.

Como no sabía nada, no tenía conocimiento de eso. Presté dinero para que la gente no hablara, me gusta ayudar, pero siempre me quedaban mal. Nunca me metí en problemas, pero uno igual nunca queda bien con la gente”, cuenta Valdivia, quien estuvo durante cinco años y medios en las Ligas Menores y fue dejado

en libertad al no rendir como se esperaba.

“Lo primero que hice fue hacer mi casa nueva, la casa de mis padres. Teníamos una casa de teja y siempre que llovía se nos pasaba el agua, y entonces construimos la casa. Compré mi vehículo, una camioneta”, explica el pistolero que jugará con Rivas en la Liga de Beisbol Profesional Nacional y lanzará con la Selección Nacional Sub-

21 que participará en el Mundial de China, Taiwán.

Valdivia también recuerda que con el dinero pudo costear los gastos de una enfermedad que padeció su mamá un año después de su rma. “Mi mamá se

enfermó en el 2009, tenía cáncer en la matriz. Gracias a Dios tenía el dinero en ese momento, pude ayudarle y se pudo curar”, y agrega: “(Actualmente) tengo mi dinero ahorrado, no lo he desperdiciado. Compré unas tierras, con eso estoy manteniéndome. Sembrar y vivir de eso, es tierra para sembrar hortalizas”.

¿Cuál ha sido el momento más complicado en tu vida?

“A nivel personal fue cuando mis padres se enfermaron, tenía 11 años. No teníamos dinero, recuerdo que ganaba 20 córdobas al día limpiando cebollas.

Mi mamá y mi papá estaban en el hospital, mi mamá tenía un problema en el pie y mi papá había sido operado de la próstata.

”Respecto a lo profesional, lo más difícil es tener lesiones.

Me lesioné varios años, mi primer año en Las Menores me lesioné, no pude pitchear, lancé poco. Yo llegué tirando 94 y 96, y de repente se me golpeó el codo y ya no pasaba de 85, esa era mi recta. Me recuperé, llegué en el 2010 con la velocidad establecida, y me volví a lesionar terminando el spring

training”.

SU MAYOR SUEÑO

Valdivia regresó este año a Nicaragua, donde lanzó con Matagalpa en el Campeonato de Beisbol “Germán Pomares”, tras ser liberado por la organización de los Angelinos de los Ángeles, con quienes jugó 6 meses, tras estar 5 años con los Marineros.

“El propósito es trabajar fuerte para que mi velocidad se mantenga.

Gracias a Dios voy a jugar con Rivas e intentaré hacer un buen trabajo para ver si me sale una oportunidad”, indica Valdivia, quien todavía lanza por encima de 90 millas y mantiene las ilusiones del joven de 16 años que rmó con los Marineros en busca de cumplir el sueño de todo pelotero.

Con la voz entrecortada para articular las palabras al ser cuestionado sobre su mayor sueño por cumplir en la vida, no titubea en responder: “Quiero llegar a Grandes Ligas y que mis padres me vean lanzar. Y que ellos digan: ‘Ese es mi hijo, lo pudo lograr’”.

 

726 MIL DÓLARES recibió Francisco Valdivia por fi rmar con los Marineros de Seattle

en el 2007.