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  • EFE

La celebración de un séptimo partido en la Serie Mundial es algo poco común y de ahí que cuando los Reales de Kansas City y los Gigantes de San Francisco disputen el trigésimo séptimo en la historia de las Grandes Ligas se convierta en un acontecimiento deportivo muy especial en Estados Unidos.

Además el duelo entre ambos equipos va a generar un fenómeno todavía más inusual en el deporte del béisbol, que el centro de atención no esté puesto en los abridores sino a los que puedan salir como relevistas, considerados la clave para definir al nuevo campeón del "Clásico de Otoño".

Los veteranos Jeremy Guthrie y Tim Hudson, que saldrán de abridores por los Reales y Gigantes, respectivamente, son conscientes que en cuanto tengan el mínimo desfallecimiento en su labor, el cambio está asegurado.

Especialmente en el caso de Hudson, de 39 años, que perdió el tercer partido de la serie disputado en San Francisco y el piloto de los Gigantes, Bruce Bochy, lo único que le pide es que aguante al menos tres entradas.

Luego la figura del abridor zurdo Madison Bumgarner estará presente y nadie duda que será el relevista estrella que utilice Bochy en cuanto vea el menor problema con Hudson.

Los mismo hará el piloto de los Reales, Ned Yost, que confía en Jeremy Guthrie, de 35 años, como el abridor del partido, pero al margen de tener el trío estelar de relevistas encabezados por el dominicano Kelvin Herrera, Wade Davis y Greg Holland, también podría utilizar al abridor James Shields.

Madison Bumgarner quiere lanzar

Tanto Bumgarner como Shields que lanzaron el pasado domingo en el quinto partido, declararon que están listos por si tienen que salir al montículo en cualquier momento durante el séptimo y decisivo partido.

Bochy no quiere que le ocurra lo del sexto partido de verse abajo en el marcador al inicio del partido y cuenta con el abridor Tim Lincecum como el lanzador que pueda ayudar de inmediato a Hudson junto con el venezolano Yusmeiro Petit para luego asegurar con Bumgarner.

En teoría, con Hudson cumpliendo con sacar los primeros nueve outs, Bumgarner podría aparecer en el cuarto episodio tras dos días de descanso.

Bumgarner con 47 entradas y dos tercios lanzados y 41 ponches en lo que va de la fase final, también estaría en condiciones para encargarse del quinto y más si está dominando a placer.

Del resto, se asume, que Bochy podría empezar a manejar a los relevistas zurdos Jeremy Affeldt y el puertorriqueño Javier López, con el mexicano Sergio Romo y el dominicano Santiago Casilla a cargo de los últimos dos episodios.

Sin necesidad de tener que utilizarlos en el sexto partido, Yost tiene toda la seguridad en Herrera, Davis y Holland, que a partir del sexto episodio son intratables.

Estadísticas favorecen a San Francisco

Todo indica que Guthrie alcanzaría el quinto o sexto con la ventaja, luego podría salir Shields antes lo hiciese Herrera, Davis le quitaría la pelota al dominicano y Holland sería el cerrador que asegurase la ventaja al no haber lanzado desde el tercer juego.

Se trata de valoraciones sobre lo que podrían trabajar los respectivos manejadores a la hora de buscar la mejor estrategia para conseguir la victoria.

Mientras, la historia muestra que el equipo con la ventaja de campo ha ganado el séptimo partido en 19 de las 36 ocasiones que se disputó.

Los Piratas de Pittsburgh de 1979 fueron los últimos en ganar de visita el séptimo, y desde entonces la marca de los locales es de 9-0, algo que no favorece para nada a los Gigantes.

Además, los últimos ochos equipos anfitriones que ganaron el sexto partido para empatar la serie también vencieron en el séptimo. San Francisco fue una de esas víctimas, en 2002.

El último visitante que perdió el sexto y se recuperó en el siguiente para coronarse campeones fueron los Rojos de Cincinnati al vencer a los Medias Rojas de Boston en el Fenway Park, en 1975.

También se puede vivir la experiencia que el partido se vaya a extra innings como sucedió en las ediciones de la Series Mundiales de 1924, 1991 y 1997 cuando los equipos locales fueron los que ganaron.

Las de 1960 y 2001, los equipos que jugaron en su campo vencieron en el séptimo partido con imparables decisivos en la parte baja de la novena entrada.

El cuadrangular de Bill Mazeroski de los Piratas contra los Yanquis de Nueva York, en 1960, fue el único que ha decidido un "Clásico de Otoño" por la vía de jonrón.

Mientras que un sencillo del cubano estadounidense Luis González ante el cerrador panameño Mariano Rivera le dio el título a los Diamondbacks de Arizona ante los Yanquis en 2001.