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Después de ganar su tercer título de Serie Mundial en los últimos cinco años, ofrecemos las cinco claves que permitieron a los de San Francisco coronarse este año.

El más Gigante de todos

Madinson Bumgarner ya estaba invicto en las Series Mundiales de 2010 y 2012, pero esta vez se le “pasó la mano”. Se convirtió en el verdugo de los Reales de Kansas City como abridor en dos duelos -incluyendo una blanqueada de ruta completa en el quinto partido- y por si faltara más, salvó el último y decisivo juego, lo que les dio el tercer título de Serie Mundial a los Gigantes en los últimos cinco años.

Se ha convertido en el ícono de la nueva dinastía de las Mayores. Bumgarner llegó a 36 episodios lanzados en Series Mundiales, resumiendo una efectividad total de 0.25. La mejor de la historia, secundada solo por un 0.36 de Jack Billingham en tres Series Mundiales al servicio de la otrora Gran Maquinaria Roja, los Rojos de Cincinnati, de 1972 a 1976.

Bumgarner estuvo intransitable en cinco innings sin carreras en el séptimo duelo y cerró la Serie Mundial con efectividad de 0.43. Para que tengamos idea de cómo se comparan esas estadísticas con las glorias que han trabajado en la Serie Mundial es justo señalar que ningún pitcher con por lo menos 15 innings trabajados había redondeado un promedio de carreras limpias permitidas de esa magnitud desde que el gran Sandy Koufax redondeó 0.38 en el Clásico Otoñal de 1965 con los Dodgers de Los Ángeles.

Tener el chance de usar a Bumgarner pudo ser la diferencia entre ganar y perder la Serie Mundial para los Gigantes. Llegó al partido cuando su equipo ganaba 3x2 y ahí le apagaron las luces a los de Kansas. Madison solo dos hits permitió en cinco entradas mientras alargaba a 14 su racha de innings sin carreras en la Serie Mundial. Bumgarner no tuvo rival.

Una dupla mortal

Otro elemento que hizo diferencia en esta Serie Mundial a favor de San Francisco fue la dupla ofensiva conformada por Pablo Sandoval y Hunter Pence. Entre los dos sumaron 24 hits solo en la Serie Mundial, lo que significó más de un tercio de los imparables que disparó todo el equipo de San Francisco en los siete partidos.

Además Sandoval selló con broche de oro su Clásico de Octubre imponiendo una marca de más hits en la historia de una sola postemporada. Con su doble en la parte alta del octavo inning llegó a los 26 hits en la postemporada 2014.

Pero “Kung Fu Panda”, como le dicen al sudamericano, también dejó su marca con el guante, se convirtió -no solo en la Serie Mundial sino en toda la temporada- en uno de los peloteros más seguros en la antesala. Sin duda debe ser candidato a Guante de Oro esta campaña.

Descifraron a Shields

James Shields será el mejor lanzador de Kansas City, quizá el hombre de más confianza para abrir un partido de Serie Mundial para su equipo. Pero todo eso cambió y se convirtió en el pitcher con más derrotas. Las dos veces que abrió cargó con el revés y su efectividad estuvo pésima. Lanzó para 7.00, producto de siete carreras limpias en nueve entradas y en el primer juego fue explotado después de tres entradas. Claro, no se esperaba que luciera como Madison Bumgarner, sin embargo, se pensó que sería de gran ayuda para los Reales. Sacar del camino al hombre supuesto más seguro de los Royals, pues era el único con experiencia en este tipo de partidos, tuvo que ser un factor clave para San Francisco.

¿Y el bullpen de Kansas?

El bullpen de Kansas City, incluyendo al novato zurdo Brandon Finnegan, era comparado con los llamados los Nasty Boys de los Rojos en 1990 (ganaron el título). Pero los Gigantes, con algunos buenos bateadores de bola rápida, como Buster Posey, Hunter Pence y Pablo Sandoval, hicieron la diferencia para contrarrestar esa efectividad a los relevistas de mayor éxito de este año. Mucho se decía que si los abridores de Kansas llegaban ganando en el séptimo inning, todo estaría resuelto con el bullpen que tenían los Royals. Pero eso no fue lo que ocurrió.

Para que tengamos una idea, los relevistas de Kansas City llegaron a la Serie Mundial con Kelvin Herrera, Wade Davis y Greg Holland convirtiéndose en el primer trío en comenzar una postemporada ganando ocho partidos consecutivos. Pero los Gigantes no se habían quedado atrás en eficacia, sin permitir una sola carrera en sus últimas 10 entradas y un tercio.

Al final, se cayeron casi todos los de Kansas. Solo Holland quedó con 0.00, Herrera lo hizo para 2.70 luego Collins hizo 3.60 de efectividad. Duffy para 4.91, Finnegan fue el peor con 27.00, mientras que en los Gigantes, Affeldt tuvo 0.00 igual que Romo y López; Petit resumió un 4.91, en tanto, Strickland fue el más golpeado, con 6.75 entre los relevistas.

También en defensa

Los Gigantes no se veían con esa defensa mortal que mostraban los de Kansas. Esas jugadas casi imposibles, corriendo “como locos” para hacer cosas majestuosas, no fueron tan evidentes esta vez. Aoki tuvo su momento malo, Lorenzo Cain estuvo como siempre, genial con su guante.

Pero no podemos negar que San Francisco hizo todo lo necesario para mantener los juegos al alcance. Sandoval se vio enorme en tercera, Pence se robó el show en varias jugadas, y quizá la jugada de la serie la hizo Joe Panik cuando forzó un polémico doble play, que tuvo que ser revisado por los árbitros. Los Gigantes podrán ser un equipo con muchas imperfecciones, pero no hay duda de que en este momento son una dinastía en las Mayores.