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Se puede matar “al suave”, sin sacar de las alforjas toda la furia conocida, sin alardear, conservando el liderazgo de grupo y el invicto, incluso dejando pendiente un récord que estaba a un soplido de Cristiano Ronaldo, pero dejando constancia de una superioridad indiscutible, como lo hizo ayer el Real Madrid saltando 1-0 sobre el esforzado aunque disminuido Liverpool, ejerciendo un fuerte acorralamiento.

Sin Gerrard, sin Balotelli, sin Sterling, sin Johnson, el Liverpool de Rodgers utilizó sangre nueva, pendiente del duelo con el Chelsea de Mourinho el próximo fin de semana.

Déjenme considerar que no se trataba de tirar la toalla, sino de ser práctico. Ni siquiera aquel Liverpool que fue capaz, en 2005, de arrebatarle un juego que perdía 0-3 al gran Milán de Kaká, Maldini, Schevchenko, Crespo y tantos otros, podría vencer a éste Real Madrid convertido en un huracán derriba montañas. Así que Rodgers decidió evitar desgaste, lo que no gustó a la multitud en el Bernabéu por considerarlo una señal de cobardía.

FUE UN GOLAZO

Entrando velozmente por la derecha para interceptar a la carrera un centro de Marcelo, el francés Karim Benzema apretó el gatillo en el minuto 26, sacudiendo las redes de Mignolet. El Madrid no necesitó más, aunque buscó la ampliación del margen por diferentes vías. El disparo de Benzema ingresando como un tren en el área pequeña, fue suficiente.

El Liverpool supo resistir frente a los constantes oleajes. Impresionante el accionar de Benzema en el área, sobre todo, su intención de mantenerse en conexión con Cristiano, quien llegó al partido marcando goles en 12 partidos consecutivos. El portugués, siempre desequilibrante, traicionado por la ansiedad, no pudo concretar y quedó parqueado en 70 goles, uno menos que la marca de Raúl.

Con Kroos, el brillante James, Isco en permanente evolución y Modric, el Madrid se adueña con gran facilidad del centro del campo asegurando una proyección ofensiva admirable. La fluidez en el funcionamiento de todas sus líneas, es lo más llamativo de éste Madrid. Y se mueve de esa forma por la seguridad de sus maniobras.

REBOTÓ EL ARSENAL

Uno se preguntaba, ¿cómo fue posible? El arsenal inglés parecía tener asegurado su boleto a los octavos con esa ventaja por 3-0 sobre el Anderlecht de Bélgica, pero goles de Van Borre a los 61 y 73 minutos, y estocada de Mitrovic contra reloj, sellaron el empate 3-3, dejando al arsenal todavía pendiente.

En cambio, el Juventus de Italia remando contra la corriente derrotó 3-2 al Olympiacos griego manteniéndose con vida, mientras el Dortmund, oculto en la Liga de Alemania, goleó 4-1 al Galatasaray, garantizando prácticamente su avance, en tanto el Atlético de Madrid con el impulso de Juanfran captando los elogios, superó 2-0 al Malmoe.