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Decía Simón Bolívar que el arte de vencer se aprende de las derrotas. Anoche en México, Leonardo "Chimmy" Morales sucumbió ante el mexicano Yair "Pantera" Rodríguez por decisión unánime en la final de peso pluma (145 libras) del reality Ultimate Figther Latinoamérica, y aunque probablemente las ilusiones del nica fueron rotas, debe levantar su mirada, limpiarse la herida en el orgullo y seguir hacia adelante, porque su futuro es prometedor.

Ayer perdió sin discusión. No fue maltratado físicamente, pero en la guerra de estrategias sucumbió. El mexicano no fue la misma fiera que en sus combates anteriores; esta vez consciente de que el nica era un rival muy peligroso, su ataque fue más calculador y lo que vaticinó Morales previo al enfrentamiento, se cumplió: "Pantera" buscó la pelea en el piso con los derribes y allí se mostró superior.

Dominó el piso

Se sabía que el mexicano técnicamente en el piso era mejor. Dominó los primeros dos asaltos con la misma tónica, sobre todo hizo ver mal al pinolero en el segundo round, quien se quejó al ser derribado, pero a ciencia cierta no sabemos si sufrió un golpe que mermó sus condiciones.

En el tercer y último asalto, Morales se mostró más agresivo, soltó más sus manos, conectó muy bien el volado de izquierda e hizo daño a Yahir con las patadas, hasta el punto de hacerle un corte en el rostro del mexicano. Sin embargo, la historia ya estaba escrita, "Chimmy" mostró deficiencias en el piso, siempre fue dominando en los derribes y lo mejor de su repertorio, que son las patadas, fue contrarrestado.

Futuro prometedor

La derrota es dolorosa para el nica, quien tiene que ser consciente de que esto es una prueba. No hay duda de su talento, "Chimmy" con apenas 4 años practicando este deporte y con 6 peleas antes de ingresar al reality, tiene un futuro prometedor. Es una joya que debe ser pulida, ayer perdió sin discusión, pero no de forma contundente; su presentación fue excelente y ese subcampeonato, aunque debe tener un sabor a derrota, puede ser el inicio de una carrera brillante.

Por ahora deberá descansar, pero cuando la tormenta del revés haya pasado, tendrá que empezar de nuevo, un ladrillo a la vez. Los éxitos se construyen poco a poco y de los fracasos se aprende.