Jorge Eduardo Arellano
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El Barça lo pasó mal para mantener en pie su fortín. Los de Rijkaard, con un aprobado raspado, remontaron el gol de Cristian en los primeros suspiros e impidieron que el Deportivo provocara un campanazo en el hasta hoy impecable Camp Nou.
Ronaldinho empató el partido desde los once metros, y Xavi alivió al barcelonismo ya en el segundo periodo. El triángulo mágico, Messi-Ronaldinho-Eto’o, presente en este juego, no brilló, y tuvieron que ser Bojan y Deco los que hicieron olvidar una muy pobre primera mitad. El otro gol fue de Sabih.
Cristian sacó la escopeta muy pronto, pisando el coto privado barcelonista, sacó un trallazo desde la frontal que sorprendió a propios y extraños, incluido Valdés. El golpe en forma de gol anestesió a un Barcelona parado y desganado.
Eto’o, que regresó al equipo tras sus tres meses de baja, compartió titularidad junto a Ronaldinho y Messi. El camerunés, con un hambre que no sobra demasiado por Barcelona, se mostró y lo intentó por todos los medios, hasta que el físico se lo permitió. Sus compañeros de tridente, por su parte, esperaban el cuero en su parcela, al pie. Iniesta fue de los pocos que rompió una parsimonia que benefició unos intereses deportivistas defendidos por un Coloccini impecable y un Piscu oportuno.
Deco entró al rescate tras el paso por vestuarios. Puyol, que comenzó de central al lado de Milito, se pasó al carril diestro, huérfano en ataque y pasivo en defensa con Zambrotta. El luso, a pesar de estar lejos de su mejor forma, es más que necesario en este Barça, y comenzó a hacer carburar una maquinaria con agujeros. Bojan sustituyó a Eto’o, minutos más tarde de la entrada de Deco, y facilitó una mayor fluidez en el juego barcelonista.
El señor Krkic enseñó los colmillos y complicó las ideas visitantes con su no parar y desparpajo. Todo no era tan fácil como antes. Messi comenzó a entrar en juego por su costado, observando la ilusión de Bojan, y el Barça respiró. Xavi recogió un rechace de Munúa en el área chica y marcó a puerta vacía un segundo gol que levantó el inexpugnable hogar azulgrana.