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Del clarín del horizonte brota una sinfonía mientras hay alguien en movimiento zigzagueando, desequilibrando, conectándose, abriendo espacios, filtrándose, disparando, sacudiendo las redes. ¡Wow, fantástico! Ese pequeño genio escapado de la lámpara de Aladino, escribiendo sus “mil y una noches” de fantasía con otro triplete ahora frente al equipo chipriota Apoel, es el argentino Lionel Messi, dueño por ahora con 74 goles, del récord de todos los tiempos en la Champions, expuesto sí a las embestidas de Cristiano Ronaldo, quien registra 70 con doce partidos más.

LLAMATIVO RESURGIMIENTO

El jugador más incidente del último Mundial, mejor del juego en cuatro de los triunfos de Argentina manteniendo a su Selección a flote, se ha reencontrado a sí mismo después de atravesar por una serie de intermitencias que provocaron preocupación cobijando de dudas su futuro inmediato. Como un “Goliat”, Messi ha vuelto a hacer estragos. Tanto en la goleada del Barsa al Sevilla en la Liga, como ayer frente al Apoel en la Champions. ¡Cómo necesitaba el Barsa del resurgimiento de Messi!

El chavalo que un día se preguntó ¿podré crecer?, lo hizo hasta agigantarse espectacularmente, aunque afectado muscular y mentalmente, comenzó a ceder. Quienes creímos que nunca volveríamos a ver al mejor Messi, ahora pensamos que es posible, precisamente en el momento en que el jugador de los pincelazos sublimes, entra a su madurez.

ABRE SUÁREZ, SIGUE MESSI

Se advertía un juego difícil por la capacidad del Apoel para apretar tuercas aunque lo haga a cambio de no producir. Recordemos que la victoria del Barsa en el Nou Camp fue por un estrecho y angustiante 1-0, lo que impulsó al periodismo español a considerar complicado el partido en el Estadio GSP de Nicosia. Muy temprano, Jordi Alba no pudo empalmar con derecha una estupenda entrega de Messi, pero el uruguayo Luis Suárez, en una brillante maniobra, se habilitó a sí mismo en el minuto 26 proyectándose de inmediato y apretando el gatillo, para su primer gol vestido de azulgrana.

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El Barsa, con Xavi en el ombligo del campo y Messi tejiendo jugadas, apretó al Apoel contra las cuerdas. En el minuto 37, Rafinha dispara rasante desde la izquierda y Messi con la punta de su botín derecho, desvía apropiadamente el balón hacia las redes junto al poste izquierdo. Establecido el dominio, una maniobra de Messi dentro del área facilita la posibilidad del pincelazo con derecha a los 58 minutos, aumentando 3-0, para sellar la pizarra en el 87 al culminar Messi un precioso trazado geométrico del Barsa, haciendo recordar la época de Guardiola.

PAR DE SEÑALES

El 4-0 rotundo es revitalizante para el Barsa, en tanto el triplete de Messi lo agiganta otra vez. Agregando lo del Sevilla a esto del Apoel, se trata de dos señales que inyectan de optimismo el futuro inmediato del equipo azulgrana, pero no pueden considerarse definitivas. Eso necesita constancia y tiempo. Pero ¡cómo sirve!