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En tiempos en los que se suceden los récords individuales, el Madrid de Cristiano logró en Basilea su principal objetivo, igualar un pleno colectivo de 15 victorias consecutivas. Una marca histórica en un club ganador entre ganadores fijada por el Madrid de Miguel Muñoz de la temporada 1960-1961 y por el de José Mourinho en 2011-2012.

Y lo hizo, como de costumbre, con un tanto de CR. Le bastó tras un partido mediocre, nada que ver con el Madrid de los últimos meses. Al equipo le faltó mayor control, se agrietó más de la cuenta y no tuvo la armonía de otros días. Pese a ello, consiguió todos sus propósitos: compartir una plusmarca, el primer puesto del grupo asegurado y Sergio Ramos, que no podrá disputar la última jornada, limpio de tarjetas para la primera eliminatoria.

No fue el mejor Real Madrid del curso. La jornada no era angustiosa. Al fin y al cabo, para los blancos había en juego más récords que puntos. Sin objetivos en la clasificación, el equipo de Ancelotti quiso ser práctico, pasar por Basilea sin gran desgaste. La idea era forrarse con la pelota, con calma, con más juego corto que largo, pero más por evitarse rasguños que por provocarlos. Eran rondos pasajeros para poner el tiempo entre paréntesis.


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Bastó un gol

Tampoco le resultaba sencillo infiltrase en búsqueda del gol ante el numeroso destacamento de defensas rivales. Hasta que embocó Ronaldo con un gol servido por Karim Benezma, el conjunto suizo, con vida aún en la Champions, se dedicó a capear delante de su portero y a cruzar los dedos con alguna carrera del velocista Embolo. El camerunés, de solo 17 años, creó algún quebradero a Ramos y Varane, a los que costó congeniar, aunque sin peligro para Keylor Navas hasta pasada la hora, cuando el costarricense respondió de maravilla en una salida ante el delantero africano. Navas, ya en el suelo, metió una mano prodigiosa.

Con la apuesta de Ancelotti por los peloteros más virtuosos, para el Madrid es capital que las tres líneas guarden la distancia adecuada, que se muevan de forma sincronizada para reducir los espacios y no dejar grietas. Si la retaguardia recula y el ataque se estira, los centrocampistas dudan a quién socorrer y llega el desequilibrio.

Lo tuvo el Madrid en algunas fases, sobre todo cuando sus defensas no dieron un paso al frente y de forma acentuada en el segundo tramo. Puede que tuviera que ver que de los cuatro zagueros solo Ramos sea un asiduo en las alineaciones. El Basilea no se lo hizo pagar al Madrid por su escaso talento ofensivo. Lo contrario que al campeón europeo, al que le vale media oportunidad para cantar bingo. Madrid sigue jugando perfecto al menos con sumando de a tres, y Cristiano empató con Raúl González a 71 goles en la Liga de Campeones, quedando todavía con un reto pendiente, el nuevo récord, 74, ahora en poder de Lio Messi.

71 GOLES lleva Cristiano en la Liga de Campeones, tres menos que Lio Messi.