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De las siete medallas que obtuvo la delegación que compitió en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014, Erick Romero ganó una de bronce, en lucha. El hecho de conseguir una presea, algo que no sucedía desde hace 21 años, no se le sube a la cabeza.

Este chavalo jinotepino que se caracteriza por su disciplina y humildad, tiene 20 años. Y resulta raro que una persona de su edad afirme que su inspiración no sea un deportista. “Mi mamá me inspira, ella es la que me recuerda que siempre debo entrenar, siempre me apoya”, comenta Erick, que proviene de una familia de luchadores deportistas.

Los orígenes deportivos de Erick se remontan al 2008, cuando a su colegio llegó un club de lucha a practicar. No dice que fue amor a primera vista, pero sí que le gustó e intentó practicarlo. Y del intento, se ha convertido en cuatro veces campeón nacional de lucha desde 2012.

Lo triste de la historia es el hecho de no haber competido en los Juegos Centroamericanos de San José 2013. “No me llevaron, no sé si por la edad. Pero quién sabe (que hubiese pasado)”, agrega Erick en referencia a la posibilidad de ganar oro en esos juegos. Ahora su sueño es mejorar lo conseguido en Veracruz.

EXPERIENCIA DE ORO

Mirando al vacío, Erick rememora lo hecho este año. Sabe que puede hacer más, pero un error lo hizo terrenal. “Yo iba ganando (a Kevin Bonilla de Honduras en cuartos de final), le hice una entrada a los pies y me quedé en el suelo. Entonces él me contraatacó y perdí”, rememora. Erick fue el único de los cuartofinalistas que no perdió 10-0, su derrota fue 6-2 y eso lo envió a un repechaje con los perdedores de las semifinales. En el repechaje derrotó fácilmente a Reynner Coronado de Guatemala por 11-0 y se alzó con el bronce.

En las semifinales Coronado había perdido 10-0 ante Bonilla, que finalmente fue el medallista de plata, al caer en la final 9-0 ante el venezolano Pedro Mejías.

Pero lo de Erick no solo tiene mates históricos por lograr una medalla en lucha, algo no conseguido desde los Juegos de Ponce 1993; también tiene trazos de epopeya por lo trágico de la historia de la lucha en el país. Erick se impuso a la situación y sobresalió en la categoría de 57 kg, una categoría donde abundan muchos competidores debido al fenotipo de los latinos: bajos de estatura y de contextura delgada.

FUTUTO ÁUREO

Lo extraño es que Erick parece no inmutarse al saber que clasificó a los Juegos Panamericanos que se realizarán en Toronto 2015. Él solo tiene tiempo para el presente. “Veracruz fue una gran experiencia y la disfrutó”. Sin embargo, reconoce que hay presión para clasificar a las olimpiadas. Para lograrlo, Erick debería quedar en los 8 primeros en el Mundial, en los 2 primeros en los Panamericanos o en los 8 primeros del clasificatorio. Una clasificación que pasaría a la historia, solo lograda por Freddy Aguilar, a lo cual Erick contesta con una sonrisa, ¿de nervio o asombro?