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Una vez más, ese excepcional fabricante de magia con sus pincelazos de sutiles trazados que es Lionel Messi, demostró ser el alma y el motor de un Barcelona todavía confuso más allá de su larga posesión de pelota. Gritando casi silenciosamente: ¡Yo soy el artista!, Messi con su sigiloso, preciso y constantemente mortífero maniobrar, sacudió tres veces las redes del Español que comenzó ganando con el gol de Sergio García, empujando al Barcelona hacia una rotunda victoria por 5-1, que le permite al equipo azulgrana mantenerse amenazante a solo dos puntos del inmenso Real Madrid.

Previamente a su desborde, en el minuto 29, ejecutando un tiro libre, Messi hizo rebotar un disparo envenenado en el horizontal, entre el aullido de la multitud, intentando establecer el 1-1, porque desde el minuto 12, Sergio García, con una recuperación de pelota que dejó a Busquets derribado, se escapó hacia el área del Barsa y enfrentando a un aturdido Piqué en retroceso, lo dejó clavado entrando al área, rematando de zurda, agujereando a Bravo.

EL GENIO SE LIBERA

El Barsa que tomaba la pelota preguntándose ¿qué hacer?, ejerciendo un dominio inútil, carente de ideas, tuvo que esperar hasta el minuto 45 para equilibrar la pizarra con el primer gol de Messi, un remate de zurda desde fuera del área, aplicándole efecto para una caprichosa curvatura entre la espesura de la maleza, haciendo entrar el balón junto al poste izquierdo visto desde la frontal, dejando sin chance a Kiko Casilla.

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Era lo que necesitaba el Barsa para galvanizarse en el segundo tiempo. Al minuto 50, el segundo gol de Messi recibiendo de Luis Suárez, después de un avance de Neymar por la izquierda. Messi apareció por el centro para interceptar la diagonal hacia atrás del uruguayo, adelantar la pelota un paso y rematar con derecha, haciendo girar el marcador 2-1, tranquilizando a la multitud en el Nou Camp.

POR FIN CóRNER Y GOL

Piqué de cabeza en el minuto 53, materializando un córner, una rareza del Barsa que cobró más de un centenar antes de concretar el primero de la temporada, estiró la diferencia 3-1, con Pedro sacando de la pelea al Español al marcar el cuarto gol, ingresando velozmente por la derecha, acompañado de Messi por la izquierda, pero decidiendo tomar él la responsabilidad de apretar el gatillo.

Con la intriga engavetada 4-1, Messi registró su tercer gol en el minuto 81. Se apoderó de una pelota atrás, iniciando una fuga casi vertical. Se acercó al área zigzagueando y pasó a Alves, quien devolvió de inmediato con otro trazo apropiado para que Messi con derecha asestara el tiro de gracia, sellando el 5-1, impensable cuando faltaban segundos para terminar el primer tiempo y el Barsa perdía 1-0, frustrado, necesitado de una gran intervención de su arquero Bravo en el minuto 38, para evitar un desequilibrio mayor, que hubiese golpeado al equipo de Luis Enrique y alcanzado una gran incidencia. Pero eso quedó reducido a solo una especulación oculta por la brillantez de Messi.