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La inercia ganadora del Madrid no tiene fin. Ni siquiera en jornadas en las que no brilla. Le ocurrió en Almería, donde vivió un partido áspero ante un rival que no fue el equipo chato que se preveía. Hizo sudar de lo lindo a un líder tan solemne y monumental, a un Madrid que no despegó hasta que Casillas, con 1-2, detuvo un penalti a Verza a la hora de partido. Ahí comenzó a fundirse el meritorio conjunto andaluz. La puntilla no llegó hasta el final, cuando con el Almería ya reventado, Cristiano engordó su cuenta con dos tantos y certificó una goleada más bien ficticia. En una jornada inopinada, los de Ancelotti estuvieron apurados como nunca.

Ante un Almería nada contemplativo, macizo y audaz, el Madrid no tuvo hilo. Sin respiro, el cuadro andaluz le obligó a reñir en cada jugada, en cada rechace. Cortocircuitado, el líder no tuvo la fluidez de estos tiempos. Dos pases seguidos eran una conquista sublime. Sin vías por dentro, tampoco encontraba aire por los costados, donde los locales se multiplicaban como centuriones. Vivía en paz Iker Casillas, pero pasada la media hora la única chispa del Madrid había sido un disparo de Kroos desviado por Vélez que se estrelló en el larguero.

Desafinado el coro, al Madrid le quedaban los recursos individuales, que son infinitos. Así fue. En medio del barbecho, con el equipo contrariado, Isco, en el pico izquierdo del área, abrochó un centro largo con el pecho, tiró dos amagos a Míchel y golpeó la pelota como si fuera un plátano. El balón salió combado, un arco imposible para Rubén. El talento al rescate.

La respuesta

La respuesta de los rojiblancos fue ejemplar. El toque de violín de Isco no les hizo claudicar, y mucho menos tiritar. El empate fue sintomático. Míchel, el lateral derecho, avanzó por su orilla y lanzó un centro al área donde ya había cuatro compañeros. No eran los únicos en la ofensiva. Verza esperaba en el balcón del área, donde ejecutó un zapatazo raso que condujo la pelota a la red junto al poste izquierdo de Casillas. Un premio a la voluntad de mosqueteros de todos los jugadores del Almería. Poco lo pudo disfrutar, porque de nuevo emergieron los solistas del Madrid. Kroos, con precisión de cirujano, asistió a Bale, que se lució con un cabezazo académico. Un varapalo para los de Rivera cuando solo quedaban un par de minutos para el sosiego del descanso.

En Almería también marcó Cristiano: 25 goles en el pichichi. El portugués ha anotado 28 goles en la racha victoriosa de los de Ancelotti y suma un total de 32 goles en los 23 partidos que ha disputado --solo se perdió el de la segunda jornada de Liga ante la Real y los dos de Copa ante elCornellá.

 

20 triunfos al hilo suma el Madrid, récord que sigue mejorando para un club español.

25 goles lleva Cristiano Ronaldo en la Liga Española, 12 más que Messi.