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El Barcelona estará en octavos de final de la Copa del Rey tras superar con claridad al Huesca. Los culés ganaron por 8-1 a un equipo que poco pudo hacer tanto en su estadio como en la vuelta celebrada en el Camp Nou. Tres goles de Pedro, uno de Sergi Roberto, otro de Iniesta, Adriano, Adama y Sandro dejaron en anécdota al tanto de Gaspar en el último suspiro.

Con la alegría que se llevan los equipos modestos de nuestro fútbol por jugar en estadios como el Camp Nou o el Santiago Bernabéu ya olvidada, es momento de valorar de nuevo, y ya van muchas ocasiones, el formato de la Copa del Rey. A doble partido y con el choque de vuelta en casa del más poderoso, el fútbol pierde toda su emoción. Deja de ser el deporte rey y carece del interés que pueda tener una eliminatoria que está decidida desde el primer minuto.

El balompié es competición, intensidad y espectáculo. Ninguna de estas tres cosas se ven con el formato copero que tenemos en España. En un calendario tan cargado como el de hoy en día, hay partidos que sobran y el disputado en la Ciudad Condal entre Barcelona y Huesca, era uno de ellos.

Vale que los oscenses pudieran vivir una experiencia que puede ser única en sus carreras deportivas, vale que se llevaran a sus respectivos armarios las camisetas de alguno de sus ídolos y vale que la mayoría tendrán en sus teléfonos móviles sus selfis en un lugar único, pero la eliminatoria no tenía que haber pasado de El Alcoraz.

Gradas vacías

Un partido único en el estadio del más débil es lo que necesita nuestro fútbol para evitar bochornos como el vivido en el Camp Nou o el otro día en el Santiago Bernabéu. No es necesario hacer pasar a los chicos del Huesca o del Cornellá por los castigos deportivos que pasaron. Porque, pese a lo antes mencionado, no hay que olvidar que son deportistas y a todo deportista le duele ser humillado en un terreno de juego.

Si el formato de la competición ya es para tirar cohetes, nuestros dirigentes lo arreglaron con sus horarios. Las 22:00 horas de un día laboral no es la mejor hora para ver la vuelta de una eliminatoria que venía con un 4-0 de la ida. Las gradas de nuestros estadios se vacían y aquí solo abren las puertas.

En el plano deportivo, el Huesca intentó sobrevivir lo más dignamente posible al Camp Nou. Comenzó con dos ocasiones claras de gol que tuvo Esnáider, pero terminó recogiendo una y otra vez los balones del fondo de su portería. Pedro en tres ocasiones, Sergi Roberto, Iniesta, Adriano, Adama y Sandro Ramírez fueron los goleadores de un equipo que jugó con algunos de los menos habituales.