•   Madrid, España  |
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  • EFE

“Que tengas suertecita”, suele cantar Enrique Bunbury en sus conciertos, y eso mismo le gritaron sus fans en Madrid en el poderoso concierto que cierra la gira mundial del carismático músico aragonés, antes de que en 2015 se aleje de los escenarios para dedicarse a otros proyectos.

Un círculo rojo rodeaba el 20 de diciembre en la agenda de Bunbury. Madrid era el último concierto de “Palosanto tour” y también último de un 2014 agotador, en el que ha girado sin parar por España y América para presentar “Palosanto”, un álbum donde después de “gambetear” con los ritmos y músicas americanas retornaba con galones al rock.

Un ritmo de vals ha precedido la entrada de Los Santos Inocentes, su inseparable banda, antes de que el cantante apareciera, por efectos audiovisuales, como un extraterrestre para dar un golpe en la mesa y provocar con la potente “Despierta” los primeros coros de la noche de un público que se sabe las letras de Bunbury y las canta como si fueran salmos bíblicos.

Enchufado desde el calentamiento, como un boxeador dispuesto a devorar el ring a puñetazos, Bunbury ha dado la bienvenida a “El club de los imposibles” para después decir al público que esta era “una pequeña gran fiesta”.

Gran repertorio

Con una carrera tan rica, variada y arriesgada en solitario, Bunbury puede permitirse el lujo de rescatar canciones de su debut “Radical sonora” y acometer al rato un tema tan fresco y reciente como “Hijo de Cortés”, sin que haya un punto en el que flaquee su show.

Tras dos horas largas, Bunbury se ha despedido con “El viento a favor” después de un muy inspirado recital, donde ha exhibido músculo y poderío.