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El Walter Ferretti es campeón del futbol nacional porque simplemente hizo lo necesario para lograrlo. A algunos no les gustará el estilo táctico del monarca del Torneo Apertura con poca creatividad en ataque pero con una defensa sólida liderada por el colombiano Luis Fernando Copete y un medio campo laborioso orquestado por Gerardo Arce y Jason Casco, quien anotó el único gol en los 180 minutos que duró la final.

Los rojinegros rompieron la noche del domingo una racha de 7 títulos consecutivos obtenidos por el Real Estelí. El Ferreti volvió a celebrar después de haber ganado el campeonato en el 2009 ante el mismo rival pero con distinta filosofía. Aquel equipo, dirigido por José Valladares, era más ofensivo, lo que lo hacía más atractivo.

Este Ferreti del 2014 es todo lo contrario, su juego era aburrido para el que ama el espectáculo. Se basó en martirizar al contrario hasta el punto de ponerlo al borde del suicidio por la solidez defensiva (3 goles permitidos en 18 partidos). Lo sufrió Estelí que hizo poco ofensivamente en los dos partidos, pero hay que decir que la mejor versión norteña de años anteriores hubiese pasado por encima del que en teoría es el mejor Ferretti de los últimos años.

Urge renovación

En Estelí urge una renovación no solamente con los cambios de jugadores, también en el aspecto mental del técnico Otoniel Olivas. Los norteños venían demostrando muchas insuficiencias desde el año pasado, es un equipo que ha perdido motivación, y se había convertido en un dependiente de los chispazos de Samuel Wilson y Juan Barrera.

Ni Barrera ni Wilson aparecieron el domingo con un artificio de magia que cambiara la historia del partido. Es que siendo conscientes, el Ferretti se coronó campeón sin un gran alarde en juego. Básicamente Estelí hizo poco como para pretender que merecían ganar el título. Con tener la posesión de la pelota no se gana una final, tampoco con individualidades, y sin variantes desde el banquillo la situación es caótica.

Ferretti ganó la final merecidamente, rompió un augurio negativo de varios años, pero la dinastía del monarca permanece intacta. Los capitalinos ganaron un título, pero las hegemonías se rompen ganando títulos consecutivos. Estelí perdió una batalla, pero todavía tiene la oportunidad de ganar el torneo de Clausura el próximo año y seguir con su legado, sin embargo la última palabra la tendrá el Ferretti que ahora tendrá que demostrar estabilidad si quiere iniciar una nueva era en el futbol nacional.