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Ahí estaba Jacinto Reyes, el recién electo Presidente de la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut), de pie en su palco, frente a una multitud quizás próxima a los 13 ó 14 mil aficionados, con sus ojos iluminados, contemplando el presente mientras Estelí y Ferretti se fajaban bravamente en la cancha cobijada por el humo provocado en las tribunas. Seguramente pensaba en el futuro inmediato del deporte cuyas riendas ahora maneja.

Supongo que Jacinto, ha hecho un inventario de la herencia recibida. El momento que vivía, no era producto de una nueva gestión. Detrás de la construcción de ese Estadio que nunca pensé llegar a ver, de esa presencia internacional tan constante de nuestros equipos, de la configuración de cuerpos técnicos acordes con nuestras limitaciones económicas, del consistente movimiento casero, de la intención de tumbar al beisbol en las preferencias, de esa casa sede de la Federación, de las Escuelas de Talento que necesitan ser más funcionales y de proyectos en marcha, están los esfuerzos desplegados inicial y largamente por Julio Rocha y continuados por Rolando López. Incluso, se resolvió el problema de la personería jurídica. Así que fue una era que dejó huellas.

CONOCE EL TERRENO

Como decía Lenin con ese sentido práctico que siempre lo caracterizó, los hechos son testarudos y no pueden borrarse. Jacinto, hombre humilde, prudente, respetuoso, ha estado estableciéndose en su nueva butaca conociendo a la gente del aparato de colaboración, revisando lo realizado y lo que recibe, ordenando sus ideas para elaborar planes, y sobre todo, detectando en quiénes confiar, algo esencial para quien carga con tamaña responsabilidad sobre sus espaldas. “Conozco el terreno y sé cómo voy a proceder”, me dice en su despacho mientras me muestra una foto con Julio Rocha en Zurich.

Al hablar, muestra confianza en sí mismo, lo que es bueno cuando se trata de ir hacia delante, un interesante reto. Jacinto toma el timón del futbol nacional en un buen momento, con suficiente armamento, con la pretensión estimulante de sacarle mayor provecho a todo. No se encuentra en el hoyo, como tantas veces ha ocurrido. No es el heredero de escombros sino de expectativas alentadoras, y esa multitud, sólo superada por la vista en el duelo que sostuvieron las selecciones de Panamá y Nicaragua, lo testimonia.

ES SU PELEA

Ha tenido Jacinto el cuidado de no subestimar un pasado reciente útil, aun con sus imperfecciones. Considera estar listo para hacer su tarea, mejorar y mejorar. Su humildad agregada a la capacidad de trabajo, puede ser su mejor arma, pero deberá ser lo suficientemente astuto para observar, anticiparse, esquivar, procesar y defenderse como un tigre en la jungla. El round que estará peleando, es suyo, y el resultado dependerá de su manejo. Espera mostrar su puño en alto. Ojalá.