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Desde los 11 años, las manos de Roger Marín tocaron su primera pelota de calcetín para jugar beisbol en su natal Posoltega, Chinandega, sin saber que ese inicio marcaría más tarde su nombre en la pelota nicaragüense.

Marín llegó a Managua a la edad de 14 años, y vino con los deseos de triunfar, guiado baja la tutela de su tía Ana Jacoba Morales. El joven de la comarca Valle Los Mayorga encontró su primer trabajo como sacristán en la Parroquia Don Bosco, donde asistía al cura salvadoreño Rafael Antonio Melgar.

“Él me daba un salario, y también tenía una beca para estudiar una carrera técnica. Fue muy importante en mi carrera, porque siempre me apoyaba. Yo iba temprano a arreglar la iglesia para la misa, y después me daba permiso para ir a entrenar”, recordó Marín.

Ahí comenzó a entrenar con Calixto Vargas a los 15 años de edad. “Recuerdo que entrenaba a la par de Devern Hansack, William Juárez entre otros”.

Vargas lo vio tirar y “me dijo que yo podía vivir del beisbol, porque tenía la estatura y la fuerza en mi brazo. Lógicamente alguien desesperado por ganar dinero y lejos de su tierra no iba a rechazar esa oportunidad”, afirmó.

Más asentado

Después de un mes de entrenamiento, Marín debutó en Segunda División con los Jaguares de la UAM bajo la dirección de Rafael Mendoza. El muchacho estuvo dos años con este equipo en el que impresionó con sus lanzamientos.

Esto le permitió hacer su debut en 2000 en el beisbol de la Primera División jugando con Estelí, pero sin mucha repercusión. La mala experiencia desmotivó a Marín que reapareció en el montículo hasta en 2003, nuevamente con la UAM. Rafael Mendoza le dio otra oportunidad que le abrió nuevas puertas para regresar al beisbol de primera con Granada.

Los Filis lo firman

“Omar Cisneros era manager de Rivas, y me invitó para hacer una prueba con los scouts de Filadelfia en el IND, y cuando terminé no me dijeron nada, firmaron a dos, y a mí solo me dijeron que estaba bien, pero yo estaba frustrado”, apuntó.

Al día siguiente tenía juego en Granada y su manager Róger Acevedo lo envió como abridor y “me preguntó que si tenía miedo porque era mi primera vez y le dije que no. Ahí andaban algunos scouts y le gané al Bóer, tiré curva y mi recta y a ellos les gustó mi juego, y me firmaron con el equipo de Filadelfia, me dieron 15 mil dólares. Estuve en República Dominica y Venezuela por dos años, pero me quería regresar a Nicaragua y por mi desmotivación me suspendieron por un año, y después me dejaron libre”, agregó.

Su mejor logro

“Mi mejor logro y el más importante es mi familia. Tengo nueve años de estar estable y como atleta y ser humano eso es muy valioso. Antes tomaba y fumaba, pero detuve esa rutina porque quiero cuidarme más. Otra de las cosas importantes es cómo te sentís espiritualmente, y si le servís a la sociedad”, agregó.

“Soy bachiller, cuando firmé me olvidé de los estudios, tuve una hija a los 19 años y tuve que producir dinero. En el beisbol comencé a trabajar y me independicé. Nunca tuve el apoyo de mi papá, somos seis hermanos, y soy el mayor de tres varones. Nuestra madre, María Morales Fletes nos crio sola, después don Orlando Vega Espinoza se casó con mi mamá y él nos ayudó mucho, como padrastro y ha sido muy ejemplar”, agregó.

Marín, quien admira al pitcher Julio César Raúdez como persona y pelotero, y a Roy Halladay, pretende jugar dos años más en la pelota pinolera para alcanzar su meta de ganar los cien juegos, y después se dedicará a la crianza de ganado en su ciudad de origen Posoltega, Chinandega.

5 campeonatos tiene Róger Marín en el beisbol pinolero, tres de ellos en los nuevos Pomares, uno con Granada y dos con el Bóer. En la Liga Profesional suma otros dos con los Indios.

82 juegos ganados tiene Róger Marín, en sus actuaciones del Pomares y Liga Profesional.

Perfil

Nombre: Róger Antonio Marín Fletes

Nació: Posoltega, Chinandega

Perfil: Derecho

Posición: Lanzador

Edad: 31 años

Peso: 231 libras

Altura: 6’ 2’