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El Salón de La Fama que en un par de días abrirá sus puertas a la nueva promoción, las ha cerrado para Pete Rose, como lo hizo con Joe “Descalzo” Jackson y lo está haciendo con inmortales como Barry Bonds y Roger Clemens. Mas allá de ese rechazo por haberse visto involucrado en apuestas como manager, el jugador electrizante que estuvo retando y tumbando marcas, sobrevivirá porque su fama lo va a sostener contra vientos y mareas.

¿Por qué se asegura esto? Porque su pasión por el beisbol, sus impresionantes cifras, su furia inagotable, esa obsesión por robarse el show y tantas imágenes imborrables, garantizan su perdurabilidad. Siempre prevalecerá lo que Rose realizó, incluso por encima de un grueso número de miembros del Salón, distantes de alcanzar su gran dimensión como pelotero símbolo de una época grandiosa.

¿Podrán ver las nuevas generaciones un bateador capaz de superar los 4,256 hits conectados por Rose, borrando la marca de 4,190 establecida por Ty Cobb y que parecía imposible de ser perturbada? Lo amenazante que podía ser Ichiro Suzuki, fue dinamitado al debutar en las mayores a los 27 años, una edad en la que Rose, con despegue a los 22, había disparado más de mil, gran ventaja contra los iniciales 242 del japonés, que entra con 2844 al 2015, limitado en su accionar a los 41 años.

Solo Suzuki y Rose

Uno se pregunta ¿Cómo confiscar la fama de Rose? El y Suzuki, son los únicos artilleros con 10 temporadas conectando 200 o más hits, agregando Pete tres más superando los 190 imparables. ¿Hay alguien en Cooperstown con una credencial como esa?

Pete estuvo en el box score de 14,053 juegos y disparó 3,215 sencillos, cifras récord de todos los tiempos. Fue Novato del Año en 1963, obtuvo el más buscado de los reconocimientos, el título de Más Valioso de la Liga Nacional en 1973, con 230 hits y .338 puntos, asegurando su tercer cetro de bateo en una carrera de 24 años.

No hay manera de colocar a Rose al margen de la cuartilla. Fue seleccionado para 17 Juegos de Estrellas en diferentes posiciones: segunda base, tercera base, primera base, right fielder y left fielder; fue un ganador de Series Mundiales, dos veces con los Rojos, 1975 y 76, y una con los Filis, 1980; consiguió guantes de oro en 1969 y 1970, siendo largo tiempo el más grande generador de emociones.

Si necesitan “algo más”, ahí tienen su impresionante racha de 44 juegos hiteando en 1978, la más larga después de los 56 de Joe Dimaggio, y sus 15 temporadas bateando sobre los .300 puntos. Es decir, que aún balanceándose en una silla de ruedas en la acera del Salón sin poder entrar, la fama de Rose, es indestructible.