•  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Seguramente, las puertas de Cooperstown volverán a cerrarse para el feroz artillero zurdo Barry Bonds y el macabro tirador derecho Roger Clemens, dos auténticos “Monstruos” del beisbol que agrandaron sus cifras y su durabilidad utilizando esteroides. La mayoría de electores, veteranos y exigentes de una pureza celestial, deben continuar “puñales” en mano para impedir el ingreso al sacrosanto Salón de la Fama, a todos los pecadores de una era que pese a sus estallidos ilegales, revitalizó al beisbol después de aquella huelga que en 1994 “devoró” hasta la Serie Mundial y se extendió al inicio de la temporada de 1995 provocando más repulsión que la de 1981.

El público molesto, se replegó, pero la batalla jonronera entre dos mata-pítcheres más adelante “condenados”, Mark McGwire y Sammy Sosa, galvanizó al más imprevisible de los deportes en la recta final de los 90 obligando a las multitudes a salir de sus rincones y volcarse sobre las ventanillas de boletos. Entre los agentes motivadores, estuvieron en todo momento, Barry Bonds y Roger Clemens, el uno ganador siete veces del título Más Valioso, y el otro con siete premios Cy Young y un Mas Valioso, rodeados de cifras asombrosas. Atravesando cada uno de ellos cierres de carrera tormentosos frente al alud de cuestionamientos, se retiraron casi forzosamente, después de la campaña del 2007.

FUERON IMPACTANTES

La última presencia de Clemens en la colina fue con el uniforme de los Yanquis contra los Medias Rojas de Boston y Curt Schilling el 16 de septiembre de ese 2007 saliendo sin decisión después de seis innings permitiendo solo dos hits. Previamente el 29 de agosto, también retando a Boston y superando a Josh Beckett, obtuvo su última victoria por 4-3, trabajando seis entradas y limitando a su exequipo a solo dos imparables, uno de ellos jonrón de David Ortiz. Para los que anotan, el último proyectil a las gradas contra Clemens, un deslumbrante ganador de 354 juegos con 4,672 ponches, lo disparó un hiteador, Ichiro Suzuki, días después.

Los 762 jonrones de Bonds, que permanecen inalterables pese a todas las consideraciones que lo manchan, es una cifra inalcanzable para las futuras generaciones. Bonds, registrando un crecimiento anormal que lo elevó de 49 jonrones en el 2000, a 73 en el 2001, descendiendo a 46 en el 2002, podría no haber necesitado de los esteroides para dominar una era como bateador, aunque obviamente, su rendimiento se hubiera recortado. Sus siete títulos como Mas Valioso y dos segundos lugares con “olor” a despojo, certifican una grandeza incomparable.

BLOQUEO SEGUIRÁ

En su primer intento durante las votaciones del 2013, un año de puertas cerradas, Clemens recibió el 37.6% y Bonds el 36.2%, deslizándose a 35.4 y 34.7% en el 2014. Se espera que esa tendencia se mantenga el día de mañana, cuando aparezcan en pantalla dos seguros como Randy Johnson y Pedro Martínez, y una gran posibilidad como lo es John Smoltz. No hay motivos para pensar que el bloqueo a Clemens y Bonds sea suspendido, ni con una solicitud del presidente Obama.

Con esas cifras tan impresionantes, sin esteroides, tanto Clemens como Bonds podían haber sido seleccionados unánimemente para entrar ruidosamente a Cooperstown, algo que hasta hoy, nadie ha conseguido. Sin embargo, su pasado los condena, aunque seguirán siendo una referencia permanente por los siglos de los siglos.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus