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Emboscada de última hora contra un bullpen siempre bajo sospecha, le facilitó a los Tigres del Chinandega sacar de entre aparentes escombros de sus posibilidades, una resonante victoria por 5-3 que rompió los corazones de la fanaticada india. La pequeña ventaja de 3-2, conseguida pese al raramente flojo pitcheo de Wilton López, fue hecha añicos por culpa de ese relevo martirizante.

Una atrevida ocurrencia, llamar para intentar silenciar zurdos a un jovencito como Deyvis Aberruz, con 7.71 en carreras limpias y 7 bases en 9 entradas y un tercio, resultó siniestra. Zurdos como Argeñal, Renato y Séptimo eran tarea para tu mejor brazo disponible, incluso un abridor, con excepción de Rodney Rodríguez que lanza hoy.

No soltar esa primera victoria tenía un significado mayúsculo. Con un bullpen que hace llorar, se agregó no pensar con la cabeza y los Tigres no perdonaron, rugieron y mataron.

DE PRONTO, EL CAOS

El error de Guerra sobre batazo de Esteban Ramírez contra Jorge Bucardo que había sacado cuatro outs con cuatro bateadores, abrió la gran posibilidad al Chinandega. En ese momento apareció Aberruz, seguramente asustado, quizás intentando dirigirse a otro lado, no al montículo, y fue golpeado por el hit de Argeñal. La línea de Renato que atrapa Campuzano, aunque out fue una advertencia. El boleto a Séptimo es el tope de la tolerancia y entra Wilber Bucardo para recibir los imparables de William Vásquez y del emergente Marvin Martínez, impulsadores de las tres carreras matadoras.

Con Juan Carlos Ramírez entrando al remate en el inicio del noveno, Argelio Córdoba debe haber gritado desde las tribunas: Indios, tomen sus bates y váyanse. Exactamente eso fue lo que ocurrió. A diferencia de Wilton, Juan Carlos no dejó olvidada su verdadera escopeta en casa y sacó los tres outs que sellaron el primer triunfo de los Tigres.

ASÍ FUE EL INICIO

Con dos outs, bases limpias y el conteo a su favor, el pitcher co-líder ganador del torneo, Paul Estrada, golpeó a Jimmy en el inicio del juego. No había preocupación, pero hit de Jesús Valdés lo llevó a segunda y Raúl Reyes con otro cohete terminó de fabricar la primera carrera india. Ahora sí, quedar atrás tan rápidamente 0-1 con Wilton López calentando su escopeta de superior calibre, se observaron ceños fruncidos en las tribunas colmadas.

Pero Wilton dejó olvidado en casa su brazo de big-leaguer y estuvo trabajando aguijoneado por la incertidumbre. No permitió carrera en los tres innings iniciales, pero los Tigres habían dejado cuatro hombres circulando consecuencia de dos hits y dos boletos. Wilton solo ponchó a uno de los 13 primeros bateadores y necesitó de un gran out realizado por Darwin Sevilla después de un aterrizaje forzoso decapitando batazo candente de Renato Morales.

NO PARECÍA WILTON

En el cuarto, Wilton cedió pasaporte a Justo Rivas y un batazo difícil de Allen entre short y tercera no pudo ser contralado por Guerra. Montiel cambió una cuarta bola cerca de su rostro por un incómodo contacto para tocar la pelota y adelantar a los corredores. Eso le permitió a Wilton conseguir un primer out y evitar bases llenas, pero un boleto a Esteban Ramírez y otro al noveno bate Iván Marín, empató el juego 1-1. En ese momento Wilton se percató de que ese no era su brazo, el mete-miedo, el de los recursos.

Doble de Vásquez y hit de Casey Hearter, aturdieron a Wilton en cierre del quinto. Fly de sacrificio de Justo Rivas colocó al frente a los Tigres, cobijando con neblina en Chinandega, el futuro indio. Sin embargo, Paul Estrada, no pudo crecerse después de cuatro ceros consecutivos y su brazo gimió en un tormentoso inicio del sexto permitiendo par de carreras que voltearon la pizarra, 3-2.

Wilton salió después un scone difícil obviando hits de Renato y Séptimo en el cierre, y una vez más, el bullpen del Bóer abrió grietas suficientes para dejar escapar el juego. Hoy, en Managua, Bóer y Tigres jugarán desde las 4:00 pm.