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¿Por qué despertar a Agatha Christie, Conan Doyle, Hitchcock y todos los magos del suspenso si todos sabemos que si el mundo no comienza a girar al revés, Cristiano Ronaldo debe ser hoy el ganador del Balón de Oro? No hay forma de discutirlo. Su ventaja debe ser superior a la conseguida en el 2008 cuando superó a un Lionel Messi sin conseguir ningún título con el Barsa, aunque fue campeón olímpico en Pekín, por 446 a 281 votos en las 480 boletas, siendo Cristiano, el único que apareció en todas.

De llegar “una reencarnación” de Diógenes a Zurich hoy, gritaría su famosa frase “¡Está escrito!, el Balón de Oro es para Cristiano”. La gran duda, en vista del formidable impulso promocional aplicado al arquero alemán Manuel Neuer, es saber si Messi, que aun conservando el reconocimiento a su genialidad e incidencia, atravesó por múltiples dificultades que incluyeron bajones de rendimiento, la polémica designación como el mejor del Mundial, y sin ganar títulos con el Barsa, es desplazado al tercer lugar.

Aunque globalmente en el año, la diferencia en goles no es drástica, con Cristiano marcando 61 en 60 juegos, en tanto Messi empujó 58 balones a las redes en 66 juegos, si lo es en actuaciones descollantes, y en la constancia del portugués a lo largo de todos los torneos, con excepción del Mundial, afectado por la infuncionalidad de Portugal.

Su marca de 17 goles para una Champions y su liderato en el futbol español, agregando rachas, goles de antología como el marcado al Levante de tacón en mayo, su presencia permanente, mejoría en asistencias, kilometraje, y sobre todo, su excelso rendimiento con pocas pausas, hacen de Cristiano el “Supermán” del futbol mundial en el 2014.

Neuer es un excelente arquero, pero a diferencia del monumental Casillas que vimos en Sudáfrica, no fue tan gran factor. Pienso que el tico Keylor Navas fue más decisivo en el avance tico y con el Bayern en la Champions, no fue figura. Sin embargo, no sólo porque Platini lo haya fijado su favorito, sino porque la valoración sobre sus ejecutorias ha sido muy bien manejada.

Messi perdió el Balón en la Copa. Esa posibilidad de gol precisamente frente a Neuer en la final, llegando a fondo y desequilibrando al arquero, pero no concretada, lo dejó desarmado al no poder volver a ser el Messi conocido en el resto del año, excepto con algunos chispazos de su talento fuera de serie. Ese casi gol que evitaba el alargue, hubiera coronado a Argentina y terminado con todas las discusiones sobre el astro, en lo que se refiere a mejor del Mundial, quizás terminando con la maldición que quien obtiene la máxima distinción en una Copa, no gana el Balón de Oro. Pero sencillamente, Messi no lo logró y quedó expuesto, pese a ser el único cuatro veces, el mejor del juego en la Copa.

No hay veredas por donde confundirse, todos los reflectores iluminan a Cristiano.