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Pocas cosas hay tan difíciles en el boxeo como determinar quién ha sido el mejor de todos los tiempos. El sistema de divisiones y las diferentes épocas hacen prácticamente imposible una comparación justa y equitativa. Lo que sí se puede hacer es una lista de los más grandes de todos los tiempos, y en ese listado el nombre de Oscar de la Hoya tiene que aparecer junto al de otras grandes leyendas.

Ha sido el único en conquistar seis títulos en diferentes divisiones. En su camino derrotó a otros grandes que están en la famosa lista, como Julio César Chávez o Pernell Whitaker, y tuvo victorias épicas ante otros pugilistas, como Arturo Gatti, Ike Quartey y Fernando Vargas, que lo hicieron un boxeador de época. Pero a pesar de contar con credenciales tan contundentes como éstas, el Golden Boy es sumamente cuestionado en el ocaso de su carrera.

En sus 16 años como profesional, De La Hoya ha sostenido 44 peleas, ha salido airoso en 39 de ellas y ha noqueado a 30 de sus contrincantes. Solamente una vez perdió por la vía de la cuenta (a puños de Bernard Hopkins) y por lo menos tres de sus derrotas han sido justificadamente discutidas.

Ahora que está por sostener su combate número 45 el día 6 de diciembre, las dudas vuelven a rondar su trayectoria. En un principio se dijo que De La Hoya cerraría su carrera con una revancha ante Floyd Mayweather Jr. en septiembre, pero el inesperado retiro del estadounidense trajo una ola de especulaciones sobre quién sería su rival. La elección final fue desconcertante en un principio, pero tiene mucho sentido: el filipino Manny Pacquiao.

Efectivamente, De La Hoya cumple con su palabra de enfrentar al mejor del mundo, quien es indudablemente Pacquiao. La incógnita es si “Pacman” conservará su velocidad de puños y su pegada dos divisiones más arriba de la que acostumbra a pelear.

“Oscar es un buen peleador, ha enfrentado a muchos boxeadores buenos, pero peleó contra Whitaker cuando estaba al final de su carrera, no quiso la revancha contra Hopkins cuando tenía 40 años y peleó contra Camacho y Chávez cuando iban de bajada”, dice Mayweather.

La otra razón que le ha dado a los críticos del “Golden Boy” material para atacarlo han sido sus derrotas contra otros grandes boxeadores contemporáneos, como Hopkins, Shane Mosley, el mismo Mayweather y Tito Trinidad, pero salvo la pelea contra Hopkins, las demás decisiones fueron sumamente cerradas e incluso cuestionadas.

De La Hoya no fue invencible como lo fue Rocky Marciano, pero tampoco lo fueron Muhammad Alí ni Chávez. Fue precisamente regresar después de cada derrota lo que le dio un lugar especial en la historia.

Aunque ya dijo Oscar que su último combate no será ante Pacquiao, él mismo sabe que no le quedan muchas peleas. Ya no tiene nada que demostrar y el dinero tampoco es algo que le preocupe. Además de ser el único con seis coronas en distintas divisiones, De La Hoya puede presumir ser el más prolífico de todos los tiempos. Sus peleas en pago por evento han generado ganancias de $594.3 millones, algo que ningún otro pugilista ha logrado.