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Viajando hoy hacia Chinandega a bordo del Expreso del Suspenso, con la semifinal 2-2, el riesgo puede ser el mismo pero no el temor. Seguramente, una nube de pesimismo amaneció cobijando a los Tigres, al saber que Wilton López ya sea como abridor o como relevo largo tipo RodneyRodríguez,anoche, los espera pistola en mano para el duelo de vencer o morir. Con tanto cerebro en el brazo y suficiente ardor en el corazón, Wilton es temible.¿Cs frente al tirador mñ de carrombardeo posterior, pero que suman igual, golpean y matan.

Ganó el Bóer por 6-2 el cuarto juego nivelando la serie y emocionando a sus seguidores de los buenos momentos. El equipo Indio está en pie de guerra amenazante, apuntando con su mejor escopeta al corazón de los occidentales. Ese flaqueo de Paul Estrada en el propio arranque del juego, abrió las puertas para una arremetida de tres carreras realizada por la Tribu borrando la desventaja 0-1 fabricada por el jonrón de William Vásquez contra Gustavo Martínez, quien supo zigzaguear en un campo minado durante el segundo y tercer episodios, hasta ser reemplazado en el cuarto luego de ser sacudido por dos dobles, aplicar un golpe y dejar el partido 3-2 embotellado en lo intrigante.

El drama alcanzó su nivel de combustión en el cierre del séptimo inning, cuando consecuencia de un wild que llevó a segunda al corredor Campusano, se decidió bolear a Jesús Valdés, para enfrentar en ajedrez de zurdo contra zurdo, al bateador más efectivo de la serie, Raúl Reyes, a quien se le habían facilitado dos boletos intencionales para no verlo hacer swing.

Y fue ese swing de Reyes contra Carlos Teller, lo que proporciona el factor de seguridad con un triple impulsador de par de carreras, estableciendo el drástico y sepulturero 5-2 enloqueciendo al boerismo. Por si las moscas, el doble de Juan Torres, apaga las luces en Chinandega sellando el 6-2 que convierte el futuro inmediato de la serie, solo un juego, en impredecible.

CUANTA AGITACIÓN

Desde el inicio, el juego fue sacudido por un torbellino. El jonrón de Vásquez con dos outs y bases limpias adelantó al Chinandega golpeando a la multitud india, pero en el cierre, Paul Estrada fue víctima de un asalto y la pizarra giró bruscamente entre un estallido colosal.

Golpe a Campusano, robo y hit impulsador de Guerra, producen el empate 1-1 sin out. Cohete de Jimmy y roletazo para forzar de Valdés, facilitan el salto del Bóer al frente 2-1, en tanto el triple inmenso de Torres, estira la diferencia 3-1. Súbitamente, la tierra se estaba tragando el pitcheo de Estrada y el Bóer se volcaba con voracidad.

Colocados “bajo sospecha”, los dos abridores parecían estar siendo estrangulados por la presión. La inutilidad del bateo oportuno, evitó que ambos explotaran. Allen abrió con doble el segundo inning y se extendió a tercera con un wild, pero Martínez galvanizó su brazo eliminando a Montiel en elevado tercera y sujetando con cadenas a Ramírez y Marín. Un cero de enorme significado por quitarle impulso a los Tigres.

Obviamente Martínez no era ninguna garantía, aunque sobrevivió a hombres en las esquinas con solo un out en el tercero, y en el fondo de ese mismo episodio, Estrada salió milagrosamente ileso con bases llenas y solo un out al poncharse Torres y ser dominado Janior Montes. Entre amenazas, el 3-1 favorable a los Indios, se mantenía con el público masticando uñas.

MALOGRANDO OPCIONES

Una leve calma apareció en escena con dos outs de los Tigres y bases limpias en el techo del cuarto inning, cuando Esteban Ramírez disparó un doble y Marín fue golpeado con tres bolas a su favor. Otro doble conectado por Renato Morales parecía empatar el juego, pero la pelota saltó a las gradas y quedaron corredores en tercera y segunda al cortarse la segura proyección de Marín. Ni un lanzamiento más para el endeble pitcheo de Martínez y Colina llamó a su “as” de todo el torneo, el zurdo Rodríguez, quien golpeó a Séptimo antes de sacar un out clave, roletazo al short de William Vásquez. Otra oportunidad recortada a los Tigres con la presencia de los Dioses del Olimpo al lado del Bóer, mutilando el batazo de Renato.

Los ponches de Rodríguez a Vásquez y Heartercomo primeros bateadores del séptimo inning, lo agigantaron más antes que el bateo de la Tribu entrara nuevamente en erupción contra el desconcertante relevista zurdo Carlos Teller, a veces, impresionante como en Veracruz. Ahora, cuando más se necesitaba que apretara tuercas, afectado por el raro error en fildeo de Marín, volvió a derretirse. Tres carreras sucias pese al bombardeo posterior, pero que suman igual, golpean y matan.

MARCADOR

BÓER     TIGRES

 6              2