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Yosmany Guerra terminó la guerra con su cuchillada en el inning 11 cuando el misterio avanzaba hacia la eternidad. Una vez más quedó destrozada en el beisbol casero la teoría de zurdo contra zurdo, al ser herido Jonathan Vargas por el batazo de Guerra. De inmediato el estallido en el campamento indio con el cero colgado por Róger Marín sellando el 4-3. La proeza de ganar tres juegos consecutivos, considerada improbable, había sido concretada. ¡Bravo por esta tropa que dirige Javier Colina! Se lo merecía, por esa terquedad para batallar hasta derribar murallas.

Así que abran paso a la histeria. Estos Indios, utilizando una cuota extra de agallas, escapando a los zarpazos de las adversidades que parecían multiplicarse incluyendo un fallo equivocado de ese árbitro tan respetado como es Jairo Mendoza, levitando casi sobre el sudoroso arcoíris de esfuerzos inagotables, han triunfado 4-3 en el duelo de vencer o morir completando una recuperación admirable.

Ni siquiera el mal fallo que decretó el out en el plato a Guerra en el noveno, que los mutiló momentáneamente, agrietó la capacidad de combatir de estos Indios. Continuaron en pie de lucha, escaparon a ese tormentoso décimo inning con Róger Marín en la colina, y en el siguiente episodio, con Juan Carlos Ramírez retirado del escenario después de cuatro ceros y la pizarra 3-3, el hit abridor de Sandor, el ingreso de Robles como corredor emergente, sacrificio de Sevilla y cohete de Guerra, sepultaron a los Tigres mientras los Indios se proyectaban a la gran final retando al compacto y poderoso Rivas.

Se durmió el infield

Como en los dos juegos anteriores, el bateo Indio tomó ventaja contra el abridor zurdo Abraham Elvira en el segundo inning. Doble de Jilton Calderón con un outy hit dentro del cuadro conseguido por Sevilla, colocaron hombres en las esquinas. Salió Sevilla al robo de segunda, y Chinandega se olvidó del progreso de Calderón hacia el plato, concentrándose en atrapar a Sevilla que aplicó freno y se mantuvo con vida el suficiente tiempo entre primera y segunda para la anotación de Jilton. Un temprano asalto sin máscara y con pistola de palo. ¡Qué estimulante es adelantarse 1-0 con Wilton López en la trinchera!

El “as” derecho de la Tribu parecía estar sacando outs dosificando su esfuerzo en las dos primeras entradas viendo circular a dos hombres, pero en el tercero fue golpeado. Doblete de Renato con un out ante la frustración de Reyes en el jardín izquierdo que no pudo realizar la atrapada, y hit impulsador de William Vásquez con extensión a segunda facilitada por la falla de Campusano. En esa situación, Darwin Sevilla aparece en otro de sus aterrizajes de un trapecio a otro, robándole un hit a Hearther, sacando un gran out y evitando que Chinandega se adelantara.

En ningún inning, Elvira tuvo las riendas bajo control. Sobrevivió entre dificultades en el tercero y fue agredido por cohete de Jilton y doblete de Sevilla al fondo del jardín izquierdo quebrador del equilibrio. Ahora el Bóer estaba nuevamente adelante 2-1, ventaja que estiró en el quinto con hit productor de Raúl Reyes después de haber visto recortarse una gran posibilidad con el out a Campusano en tercera, víctima de una gran asistencia de Renato Morales recuperando a tiempo la pelota que soltó Séptimo.

Una ventaja que pesaba

Esa diferencia de dos carreras con Wilton en la colina, daba la impresión de tener el peso de una lápida al entrar la batalla al cierre de la sexta entrada, cuando un doble de William Vásquez y hit productor de JemArgeñal, levantan el voltaje de los occidentales acercándolos 2-3 y meten el futuro del juego en una probeta de intrigas, entre ellas: ¿Estará Wilton entrando a zona de desgaste físico?

No, su séptimo inning frente a la parte de atrás del line-up occidental, fue sacado rápidamente sin necesidad de furia. Tres al bate y tres outs dentro del cuadro. Con Juan Carlos Ramírez en la acera de enfrente para trabajar la recta final, Wilton tenía la exigencia de no flaquear, pero Chinandega abrió el octavo con hit de Renato y sobre el intento de sacrificio de Séptimo mordiendo la pelota con el bate hacia primera, Wilton no pudo tomar la bola y dos se instalaron en las bases.

Cairo sacrificó a Vásquez entre discusiones en las tribunas y un error de Sandor al rebotarle en el pecho el batazo de Hearther, abrió espacio para el empate 3-3, con los lamentos viajando de Managua a Chinandega y lo intrigante alcanzando su máximo espesor.

Más adelante el mal fallo, la reacción, la arremetida del inning once y el triunfo grandioso de los Indios con el batazo de Guerra. El pasado quedó atrás, la vida es ahora, el futuro espera.

 

MARCADOR

Bóer 4  Tigres 3

7 juegos están programados para la Serie Final de la Liga Profesional, que despegará este viernes en Rivas, a partir de las 6:00 pm.