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No hay nada más triste que un mánager sin abridor frente al primer duelo de una Serie Final. Pueden preguntarle al timonel indio Javier Colina, sin tiempo para festejar el aguerrido y excitante avance del Bóer, acorralado por la más grande de las preocupaciones: ¿a quién utilizar hoy para retar al temible Rivas y al zurdo venezolano José Escalona, un ganador de 4 juegos sin perder, mostrando ese reluciente 0.82 en efectividad a lo largo de 22 entradas con solo 10 hits permitidos?

Mas triste para Colina es haber recibido el refuerzo de tres tiradores (Paúl Estrada, Abraham Elvira y Juan Carlos Ramírez) y no poder usar a ninguno de ellos, como tampoco a Rodney Rodríguez y Wilton López, afectados igualmente por el desgaste. Así que deberá seleccionar entre Diego Sandino y Gustavo Martínez, ninguno atravesando por un momento favorable apropiado, y consecuentemente, vistos como gigantescos signos de interrogación en un desierto con vientos azota-posibilidades.

UN ARMADO METE-MIEDO

Rivas no necesitaba “algo más” para ser considerado favorito, pero no dejó pasar la tentación de agregar pólvora tomando a un pelotero de tanta utilidad como William Vásquez, y tirar una moneda al aire con la adquisición del tirador zurdo Carlos Teller, hasta hoy con ese potencial exhibido en Veracruz oculto.

El alma juega, pero la importancia de la sangre y del aire, es decir de las arterias y de los pulmones, es mayúscula, porque aseguran los factores de agitación, de crecimiento, los que son capaces de empujarte a las proezas. Ese es el mayor reto indio, reabastecerse frente al desgaste impuesto por esta semifinal extenuante.

Rivas da la impresión de no tener fisuras. Luany Sánchez con la máscara, DeCaster en primera, Ofilio en segunda, Roberto Ramírez en el campocorto, Darrell Campbell en tercera, Vásquez en el left, Britton por el centro, Ramón Flores por la derecha y Wellington Dotel como designado. El mejor armado imaginable en este beisbol.

Y SUFICIENTES BRAZOS

En la rotación del Rivas, detrás de Escalona, el mánager Mesa cuenta con el zurdo Frank del Valle, Jonathan Aristill y Alexis Candelario. Suficientes tabletas tranquilizantes para recortar la agresividad de la tribu en una serie de siete juegos. Eso sí, aún con un bullpen sureño poblado, la llegada de Juan Carlos Ramírez y la posible presencia como relevista de Wilton López, le otorgan ventaja en esa importante gestión, a estos estimulados Indios.

En búsqueda desesperada de conseguir pitcheo, el Bóer quedó en dependencia de su mismo personal en lo referente a la gente del campo, cruzando los dedos en espera que Darwin Sevilla siga siendo incidente, que el bate de Raúl Reyes tenga una “recarga” de pólvora, y que el Campusano visto en Chinandega, haya regresado como algo cierto. La utilidad de Juan Carlos Torres y el aporte de Jimmy González, son tan necesarios como el guante seguro y bateo oportuno de Sandor Guido.

Guerra, Valdés y Jilton son agitadores, de manera que Colina no se siente desarmado. Aunque el favoritismo del Rivas salta al tapete, habrá mucho que discutir una vez que los brazos de Rodríguez, Estrada y Elvira estén listos para fajarse. Mientras tanto, evitar un derrumbe monticular en el primer juego con poco espacio para maniobrar, es el objetivo del mánager Colina hoy en Rivas. ¡Ah, si lo logra, será necesario revisar las consideraciones!

12-4 ganaron la serie los Gigantes de Rivas a los Indios del Bóer en la etapa regular.