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Después de la tormenta institucional, el Barsa se ha enchufado a la intensidad. Incluso el ejército de reservistas que Luis Enrique desplazó a Elche a dirimir el trámite de una eliminatoria sentenciada hace una semana en el Camp Nou salió a jugar en el Martínez Valero sin dar opción al rival. Liquidó ayer el partido de vuelta el equipo blaugrana por 0-4, en una actuación que fue aprovechada por los menos habituales para reivindicarse.

Todos los que dispusieron de su oportunidad en Elche aprobaron con nota la prueba. Especial mención para Mathieu, que aprovechando que el campo estaba libre de tótems, exprimió la primera, y quién sabe si última, oportunidad para ejecutar una falta para marcar un golazo; Sergi Roberto se desató y dio el paso adelante que hace tres años que se le esperaba y Rafinha asumió que el partido tenía que pasar por sus pies.

Se le perdonan al Barcelona sus primeros minutos dubitativos a causa de la abundancia de jugadores que apenas disfrutan de minutos, en un equipo en el que debutó Gumbau, que a los dos minutos creó la primera ocasión blaugrana.

Se asentó rápidamente

A medida que pasaban los minutos, el Barcelona fue asentándose en el partido y el Elche se dio cuenta que el rival no se tomaba el envite como un amistoso. Había muchos exámenes personales que aprobar y el equipo de Luis Enrique no hizo oídos sordos al desafío.

Los golazos de Mathieu y Sergi Roberto no hicieron más que confirmar el planteamiento del entrenador y antes del descanso, Pedro convirtió el tercero al transformar un riguroso penalti sobre Munir.

En la segunda parte, Luis Enrique dio entrada a Douglas y a Halilovic, que también debutaba, pero el panorama apenas cambió. El Elche buscó el tanto del honor, mientras que el Barsa seguía amenazando la portería rival, tanto, que en el descuento, Adriano marcó el cuarto a asistencia de Douglas. El Atlético espera en cuartos.