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No es una señal siniestra, pero sí una advertencia, y quizás más seria de lo que parece. Cortándole las piernas a los Gigantes, estos Indios de Javier Colina han triunfado 5-3 contrariando las consideraciones previas en la primera batalla de la Final. Al amanecer de hoy en Rivas, los gallos no cantaron, evidentemente preocupados por lo ocurrido anoche cuando su equipo de inmensidad indiscutida no pudo impedir que el Bóer escapara hacia el futuro.

Para la Tribu, este era el partido más difícil de darle forma victoriosa, combatiendo contra el desgaste, sin disponer de un abridor verdaderamente confiable y enfrentando a un rival tan bien armado como el Rivas. Pero los Indios, agigantándose, volvieron a saltar sobre las adversidades, saliendo como los griegos del vientre del caballo de madera dentro del mismo estadio de Rivas, arremetiendo desde el propio inicio contra el abridor zurdo José Escalona adelantándose 1-0 y 3-1, para no ceder las riendas en todo el trayecto.

TERCIA DE FACTORES

El bateo oportuno por cuarto juego consecutivo, un buen manejo del pitcheo discreto disponible, y el remate de Juan Carlos Ramírez, fueron la tercia de factores decisivos que dejaron a los Gigantes golpeando paredes con sus cabezas, lamentando la pérdida de Darrell Campbell, lesionado. Diego Sandino hizo lo que pudo navegando con huecos en su bote de oscilación permanente, Darrel Leiva fue más allá de lo esperado, Elvira respondió por encima de un error, Bucardo ayudó y Juan Carlos apretó tuercas. En la ofensiva, los dobles de Reyes y Valdés, fueron desequilibrantes.

Levantándose el telón en Rivas, el abridor local José Escalona, un pitcher de cifras breves pero sobresalientes: 4-0 y 0.82 en efectividad, apenas había enfrentado a dos hombres y estaba perdiendo 1-0 por doblete muerde-raya con abertura caprichosa de Campusano y hit de Yosmany Guerra. El zurdo de los sureños quedó mirando sorprendido su escopeta averiada y fue en busca de su primer out enfrentando a Jimmy. Lo logró y se calmó. En el cierre, Rivas borró esa diferencia contra Diego Sandino con hits seguidos de Ofilio y Vásquez, y el empujador de Wellington Dotel. Quedó la impresión de estar en las puertas de una noche ruidosa.

LA TRIBU EN PIE DE GUERRA

El segundo inning, aún sin carreras, lo confirmó. Escalona vio circular a dos hombres ponchando a Sevilla, en tanto Diego amordazó a Ofilio con las bases llenas. Un doblete del humeante Raúl Reyes impulsando a Guerra y Jimmy en el inicio del tercero, sacó gemidos del brazo zurdo del abridor sureño. Ahora los Indios estaban adelante 3-1 estimulando a Diego, que seguramente veía el largo futuro con ojos de maratonista.

La gigantesca parábola trazada por Yurendel De Caster por encima de la pared izquierda recortó la diferencia 3-2, pero no alteró al veterano Sandino que manejó muy bien a Dotel y Campbell. Sin embargo, con el hit abridor de Dwight Britton en el cierre del cuarto, el mánager Colina consideró que Sandino no debía continuar y llamó a Darrel Leiva, un discreto lanzador de 6.46 en 15 entradas y lo metió a las brasas cruzando los dedos.

EMOTIVA RECTA FINAL

El zurdo Escalona dio la impresión de re-encontrarse con el dominio mostrado en sus cinco apariciones durante el cierre de la temporada, permitiendo solo 10 hits y ponchando a 12 en 22 episodios, retirando a diez consecutivos después del dañino doblete de Reyes en el tercero, pero en el séptimo, tablazos consecutivos de Urbina y Sandor que colocaron hombres en las esquinas con un out, lo explotaron, ingresando Carlos Estrella. De pronto la estocada de lo imprevisible: al fallar Darwin Sevilla un intento de toque, la bola escapó al control de Luany Sánchez y anotó Urbina, estirando la ventaja india, 4-2.

Tal claridad desapareció al responder Rivas de inmediato aprovechando la combinación de un doble del emergente Mark Joseph y un error en fildeo de Sevilla con dos outs, apretando la pizarra 4-3, pero el Bóer insistió en no soltar las riendas y contragolpeó con hit de Guerra y doblete productor de Valdés frente al pitcheo de Carlos Estrella, recuperando las dos carreras de distancia 5-3, a seis outs de triunfar contra pronóstico en el primer juego.

Para el cierre de juego, Juan Carlos Ramírez levantó su brazo agitándolo y tomó la responsabilidad de garantizar el ansiado triunfo, que no cambia por ahora el favoritismo del Rivas, pero lo debilita, y le proporciona a los Indios otra visión sobre el futuro de la serie.

10 hits disparó el Bóer en el juego, uno menos que el Rivas.