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De todas las imágenes vistas en el duelo sostenido entre el Real Madrid y el Getafe, hay una que seguramente quedará grabada en el mármol de los recuerdos, y es la del francés Karim Benzema recibiendo de James Rodríguez por la izquierda en el minuto 62 y continuando hasta el fondo con par de amagues desequilibrantes, un quiebre fabuloso, y esa entrega rasante tan precisa como un pincelazo de Goya, para la aparición oportuna y el remate letal de Cristiano en el área pequeña, zona roja. Fue un alarde de destreza y frialdad del francés que conectó al Real Madrid y lo hizo agitarse. A partir de ese momento, la maquinaria blanca volvió a funcionar como acostumbra, construyendo con el gol de Bale y la repetición de Cristiano, ese 3-0 categórico que le permite ser Campeón de invierno en el futbol español.

La jugada de Benzema, que pueden disfrutarla en diferentes páginas de internet quienes no la vieron por Sky, activó al Real Madrid, tan resignado a la nada en el primer tiempo pese a su mayor presencia y superior peso como equipo. Apenas cuatro minutos después, en el 66, el gol del galés Gareth Bale, aprovechando que presionado por el marcador en contra, el Getafe se atrevió a buscar como avanzar y quedó expuesto a los mortíferos contragolpes del Real. Se escapó James por la izquierda con ese manejo aprendido en Harvard que lo caracteriza y envió un centro medido con exactitud hacia Bale, que llegó y no perdonó, sentenciando prácticamente el partido con una sutileza de su zurda.

RITMO DE CRISTIANO

En el último gol, el tercero de la realeza, otro centro trazado por la zurda del colombiano para el cabezazo de Cristiano frente al portón de Codina, un pie detrás del área chica, en el minuto 78, culminando un rato de voracidad suficiente para establecer diferencia clara entre un equipo bien armado que juega y que pega, y otro desarmado aunque valiente para intentar pelear. Los goles 27 y 28 de Cristiano con un juego pendiente, lo colocan en línea directa hacia la marca de 50 establecida por Messi en la temporada 2011-2012. Por ahora, la progresión del artillero portugués es de 63 goles, y de acuerdo a las consideraciones, se da por un hecho que de no lesionarse, no habrá forma de sujetarlo. No fue un gran partido de Cristiano, pero ese olfato y el estar en el sitio correcto para apretar el gatillo, lo hacen súper efectivo sacudiendo redes y derribando marcas. El Madrid visto en el segundo lució muy ágil, a ratos abrumador, nada que ver con el equipo poco ambicioso de los primeros 45 minutos. Su liderazgo en esta primera vuelta con 45 puntos pese a realizar un juego menos, es indiscutible.