•  |
  •  |
  • END

Cada vez que un equipo recién ascendido se mete a la postemporada, lo primero que se recuerda es la gesta histórica del Deportivo América de 1985, que dirigió Florencio Leiva, que en el mismo año fue campeón en Segunda y Primera División, único caso en la historia del balompié pinolero.

Y ahí nos lleva la gesta del VCP-Chinandega, que en su primera temporada en la Primera División ya está en semifinales, y como aquel conjunto rojo, con jugadores de experiencia en Primera División, tratará de igualar esa hazaña.

Algo que los diferencia son los resultados, en vista que el VCP, en su primera temporada derrotó dos veces a Diriangén y una al Real Estelí, los equipos más añejos del fútbol pinolero.

El fútbol chinandegano tiene como característica la frialdad, la fortaleza, la eficacia y da poco lugar para la fantasía, lo que le entrega un estilo de mucho realismo. Jamás dejan nada guardado físicamente para mañana.

Este equipo que va a la semifinal del Apertura 2008 clasificando de cuarto, le ganó en casa a Diriangén y a Estelí, dejando claro que a los adversarios más difíciles le jugó de igual a igual, algo muy importante con vistas al futuro inmediato.

A Flavio Da Silva algunos lo quieren ubicar cerca del estilo de Otoniel Olivas, que es agresivo, ofensivo, rápido y de mucho ataque por afuera. Pero está claro que VCP tiene ese estilo ofensivo que cuando juega en su cancha se torna más letal, tanto por sistema como por actitud.

Tácticamente se mueve en un 3-5-2 elástico, tratando de sacar los laterales siempre y cuando encuentren espacio. Trasladan el juego a los volantes, quienes tratan de desbordar, y habilitar a sus goleadores Mario Estrada y Adrián Morales.

De visitante se para en una posición ofensiva, saliendo a presionar muy arriba al adversario, achicando los espacios hacia atrás sin preocuparse mucho por la estética. Ahí son maestros Carlos Alonso, Jaime Ruiz y el brasileño Cléber Lima.

Cuando su mediocampo puede jugar lo hace con pases cortos, mucho movimiento de los cinco volantes y acompañan solamente a sus dos puntas. Así están siempre bien parados para recuperar el balón, cuando el adversario anule su ataque.