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Hay duelos que no parecen tener solución hasta que se resuelven de la manera más insospechada como el de ayer en el Camp Nou. Un rechace aprovechado por Messi después de un penalti fallado por el propio Messi, desequilibró un choque que parecía condenado al 0-0 en los cuartos de la Copa del Rey.

El Barsa se equivoca menos cada partido y Atlético gana títulos por su capacidad para penalizar los errores de los rivales como los que cometió el año pasado el propio Barcelona. Han mejorado con el tiempo los azulgranas y se corrigieron ayer los rojiblancos con respecto a su última visita al Camp Nou. El duelo recuperó el tono áspero, físico y táctico que acostumbran a tener los partidos del Atlético desde la llegada de Simeone.

El técnico volvió a enjaular a Messi, desconectó a Neymar y negó al Barsa mientras se secaba solo Luis Suárez. A los azulgrana les costó Dios y ayuda encontrar la manera de meter un gol después de un ejercicio futbolístico intenso, equilibrado, agotador, de una tensión psicológica extrema, capaz de desquiciar al más paciente, a gusto de Simeone. Nada fino, al Barsa le sobró dedicación y perseverancia para firmar el 1-0.

Momentos claves

Ter Stegen tuvo que aplicarse mucho con los pies ante la presión alta del Atlético, más atento que en su visita del día 11, cuando salió escaldado 3-1. A Simeone le convenía un nuevo guión, y se ocupó especialmente de tapar las bandas con Gabi y con Arda. El turco se convirtió en el tercer hombre que se ocupaba de Messi con el lateral Siqueira y el medio centro Koke. Y el 10 se marcó un estupendo arranque en el Camp Nou.

Messi absorbió el juego y a los futbolistas del Atlético. Apoyado desde el carril derecho por Alves y Rakitic, el 10 combinó, regateó y habilitó a Neymar. Al brasileño le faltó precisión para dar sentido al juego directo y dinámico del equipo ante un Atlético que fue igualando el partido poco a poco, centrado en no cometer fallos ni conceder ocasiones ante Oblak. Al Barsa le faltaba alegría, velocidad y aire por el carril de Alba.

A falta de desequilibrio, los azulgranas eran tan intensos y presionaban igual de bien que el Atlético. Así que el encuentro quedó a expensas de cualquier detalle, también de la estrategia, el recurso favorito del Atlético, anoche bien defendido por el Barsa. Muy exigidos los zagueros, cerrada como estaba la contienda, escaseaban las oportunidades, también en el Barcelona. La única la malgastó Suárez ante Oblak después de una asistencia de Rakitic.

el penalti

El momento cumbre fue cuando tiró el penalti Messi, rechazó Oblak y remachó el propio Messi en una jugada que ni pintada para retratar el partido, la dificultad que tuvo el Barsa para ganarlo y lo difícil que lo puso el Atlético. La vuelta en el Calderón pinta igual de interesante que la ida disputada anoche (ayer) en el Camp Nou.