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Juan Carlos Ramírez asegura que es un sueño cumplido estar en la final de la Liga Profesional. El pistolero derecho de 26 años, quien firmó contrato de Ligas Menores con los Cascabeles de Arizona y que buscará ganarse un puesto en Grandes Ligas en el Spring Training, ha sido un espectáculo para los aficionados, y no es para menos, no todos los días un pitcher de ese calibre lanza en nuestro país.

Ramírez viajará a Estados Unidos en los primeros días de febrero para reportarse con su nuevo club. Tras las experiencias con los Filis de Filadelfia --equipo con el que debutó en Grandes Ligas-- y los Indios de Cleveland, el lanzador asegura que en esta ocasión intentará divertirse, así como lo ha hecho durante cada oportunidad que ha salido al montículo como relevista con los Tigres de Chinandega en las semifinales y ahora con el Bóer en la final de la Liga Profesional.

¿Cómo has vivido tu primera experiencia en un playoff de Liga Profesional?

Ha sido lo máximo vivir esta experiencia. Es primera vez que estoy en una postemporada en Nicaragua y es de lo mejor que me ha pasado. Es un sueño de niño y gracias a Dios lo estoy logrando y de la mejor manera estando en una final.

¿Por qué arriesgarse cuando tienes firmado un contrato de Ligas Menores y buscas un puesto en Grandes Ligas?

No es riesgo, uno sabe lo que hace y conoce su cuerpo. Sé que en ocasiones he tirado dos innings, claro que me pude haber arriesgado cuando lancé cuatro episodios con Chinandega en un partido. Me arriesgaba porque hacía pocos pitcheos por entrada, y no creas, la adrenalina de que estás en tu país, de que te miren tus fanáticos, eso no lo puedo encontrar en ninguna parte.

¿En que mejoraste en estos últimos cuatro meses?

He mejora en mi personalidad, en lo deportivo, en lo humano, aprender a diferenciar las cosas y hacer los ajustes rápidos. Aprendí que esto es un juego de beisbol que debo divertirme, eso es lo más importante.

Se avecina una nueva oportunidad de ganarte un chance en Grandes Ligas, esta vez con los Cascabeles de Arizona. ¿Qué puede ser diferente ahora?

La diferencia es que ahora me voy a divertir. En ocasiones anteriores me he tomado muy en serio, en mi mente antes de entrar a jugar habían muchas preguntas, muchas dudas, y en esto no podés tener eso, tenés que tener la confianza al máximo y cuando estás en ese punto disfrutar al máximo, hacer que las cosas complicadas parezcan fáciles.

¿Realmente tu corazón de equipo es en Nicaragua?

Soy de Managua. A mí me gusta el Bóer, en Chinandega he pasado mucho tiempo allí, mi novia es originaria de ese lugar. Le tomé mucho cariño a los Tigres, a la fanaticada, y siempre me abrían las puertas para entrenar.

¿Es posible que te veamos lanzando en la próxima Liga Profesional?

Depende cómo me vaya en Estados Unidos. Todo estará en dependencia de cuántos innings haya lanzado. Siempre estaré dispuesto a jugar en Nicaragua, estar ante mis fanáticos, jugando en tu casa, que te reconozcan en las calles, eso es algo demasiado grande.