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En 1958, recién ingresado a la secundaria en el Ramírez Goyena, estaba atravesando mi crecimiento como aficionado a las Grandes Ligas, cuando Ernie Banks superó a Willie Mays y Hank Aaron, en la batalla por ser el Más Valioso de la Liga Nacional. ¿Se imaginan eso? Lo impresionante es que Banks lo hizo desde un equipo como los maldecidos Cachorros de Chicago, perdedores de 82 juegos, a 20 de distancia de los líderes Bravos de Milwaukee en cuyo line-up brillaba Aaron, y por supuesto, detrás de los Gigantes del ya inmenso Mays.

Banks, que llegó a convertirse en un espejo donde todos los short stops deberían mirarse, se proyectó espectacularmente esa temporada disparando 47 jonrones, impulsando 129 carreras y registrando 313 puntos. Todo un alarde. Volvió a impactar al año siguiente 1959 repitiendo la conquista del JMV con 45 vuelacercas, 143 remolques y 304 de porcentaje. Esta vez saltó sobre Eddie Mathews y Hank Aaron, mientras Mays era desplazado al sexto lugar.

SUPERACIÓN PERMANENTE

Cuando Banks se retiró en 1971, con sus músculos cansados a los 40 años, reducido a solo 39 juegos esa temporada, dejando un legado inspirador, yo estaba funcionando como cronista deportivo y escribí sobre él una nota con este mismo título “El héroe perfecto”. Me motivó haber leído su historia en un libro que me obsequió el colega dominicano Félix Acosta Núñez. El hijo ejemplar, el guerrero capaz de mantenerse luchando como Leónidas cuando todo está perdido, el pelotero y la persona en permanente superación, el dueño de un amor inagotable por el juego y una actitud inquebrantable. Uhh, todo en uno.

“Yo vi llorar a Ernie Banks”, escribió Red Smith, cuando en 1969, los Cachorros desperdiciaron una ventaja de 8 juegos a la altura del 20 de agosto, para derrumbarse ante los milagrosos Mets de Gil Hodges en un septiembre tenebroso. Sin embargo, Banks siempre estuvo encima de todos los inconvenientes imaginables como un recuerdo grandioso por sus ejecutorias.

Una carrera de 19 años con el uniforme de los Cachorros, lo llevó al Salón de la Fama después de conectar 512 jonrones, incluyendo racha de cuatro campañas con más de 40, disparar 2,583 imparables y empujar 1,636 carreras. Banks fue segundo de Wally Moon de los Cardenales en la lucha por el Novato del Año en 1954, pero delante de Hank Aaron como un temprano timbre de orgullo.

La pintura es poesía muda decía Leonardo. Es lo mismo que se pensaba viendo en acción a Ernie Banks.

.274 BATEÓ Ernie Banks en 19 temporadas en las Grandes Ligas, usando únicamente el uniforme de los Cachorros de Chicago.