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William “Chirizo” González viaja hoy a Estados Unidos para su pelea mandatoria con el monarca de las 118 libras de la FIB, Joseph Agbeko. Pero como ha ocurrido en las cuatro suspensiones previas a este combate, el nica ha sufrido un golpe bajo, quizás el más fuerte de todos, pues no contará con su entrenador, Ramón “El Chino” Gutiérrez.

La razón es porque “El Chino” no consiguió la visa estadounidense, y eso significa que González no tendrá en la esquina al más indicado para mantener el plan de trabajo que han trazado hace meses para vencer al ghanés este 11 de diciembre en New Jersey.

“Es un golpe duro que no vaya Ramón, porque me gusta cómo trabajamos. En varias peleas me ha reorientado sobre las fallas que tengo en plenos combates, y después de eso hemos ganado. Ni modo, ahora tengo que enfocarme en la pelea y aunque sé que me van a poner un entrenador allá, voy a trabajar con el plan que hemos discutido con ‘El Chino’ aquí”, comentó González ayer.

Lo más complicado para William será adecuarse a la idea de no tener a alguien de confianza, pero la motivación que provoca una oportunidad de título del mundo parece reorientarlo a su meta: ganar la corona sin importar los obstáculos.

“Que no crea Agbeko que esto me va a quitar la concentración. Mi propósito lo tengo claro, arrebatarle ese título que le pertenece a Nicaragua, porque él se lo ganó a Luis Pérez de la manera menos difícil. A Luis Pérez le faltó al respeto, conmigo se va a dar cuenta que se metió a un problema. Ya verán”, agregó “El Chirizo”.

“No le voy a dar respiro en todos los rounds. Sé que va tratar de aprovechar su velocidad de piernas y manos para boxearme escurridizo, pero le tengo varias sorpresas. Voy a llegar a morirme con él allá arriba. Para eso llevo una preparación única, y a como sea, pero voy hacer de todo para ganarle”, comentó el nica.

González se va después de más de cuatro meses de entrenamiento, con más de 120 asaltos de guanteo, una preparación física dirigida por un especialista y con la voluntad de un guerrero que necesita surgir para sacar a su familia adelante.

“Hemos hablado mi esposa y yo, y sabemos que un chance como éste puede que no lo vuelva a tener. Por eso voy a darle con todo a Agbeko y ojalá que llegue bien preparado para que después no digan que le gané a un bulto”, concluyó.