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Ocurrió lo peor imaginable. Regresar a casa aturdidos por la inutilidad mostrada frente a Colombia, con la capacidad para fajarse atrozmente bombardeada. ¡Cómo duele! En el juego de más significado, el que todos esperamos espoleados por la ansiedad de avanzar a la final, abrazados al poste de las ilusiones, el equipo indio se hundió estrepitosamente y cayó por 10-0 estrangulado por el pitcheo del derecho Randy Consuegra, quien permitió el primer hit de la tribu hasta en el sexto episodio, llegando a retirar en un alarde de precisión a los primeros doce que enfrentó.

¿Qué pasó con el excedente de adrenalina que se necesita en estos casos de mayúscula exigencia? El equipo nica fue amputado. Consuegra enmudeció los bates, la defensa fue frágil y el pitcheo flaqueó temprano. No se tuvo tiempo ni de echarle un vistazo al cofre del tesoro, porque nos mantuvimos lejos de un resurgimiento. La única opción fue en el sexto, cuando por vez primera circularon dos hombres y Consuegra pareció estar afectado por problemas, pero el bateo continuó amordazado.

¡FUERA LA INTRIGA!

La arremetida de cuatro carreras en el quinto, estirando la ventaja 5-0, fue definitiva. ¡Adiós a lo intrigante! con el agregado de “nada que discutir”. Una pelota escapada en el tercer strike a James, le facilitó instalarse en primera. En lugar de dos outs y bases limpias, un hombre estaba circulando con solo un out. De pronto, el diluvio. Hit de Peña, triple de Del Valle y hit de Cortés producen tres carreras y hacen salir huyendo de la colina a Candelario, entrando Gustavo Martínez a recibir el hit impulsador de Eudy Piña, estableciendo el 5-0, tan estimulante para Consuegra.

En ese momento, todo quedó consumado. Sin pólvora y sin brazos, las ilusiones de ensayar un resurgimiento saltaron hechas añicos. Ya sin apuros, el bateo colombiano continuó atormentando a los relevistas indios, agrandando la ventaja 10-0 en el inicio del octavo, con Tomás Cabaniel reemplazando a Consuegra en el séptimo y extendiendo el dominio.

CASI ARDE TROYA TEMPRANO

Colombia inició el partido con un beisbol “enano”, sin atrevimiento, buscando solo una carrera. Rodney Rodríguez envió una mala señal boleando al lead-off Eudy Piña y un mal toque de bola, frontal, facilitó el primer out en la intermedia, quitándole valor al hit de Reynaldo Rodríguez. En el segundo casi arde Troya para el equipo nica, pero Colombia, intentando soltar amarres, tuvo que conformarse con una carrera. James abrió con triple y Peña siguió con hit impulsador. Los costales se llenaron por un error de Rodney con mal tiro, tratando de forzar sobre otro mal toque y boleto a Piña, pero después que Rodríguez eliminó a Mirabal, el mánager Colina decidió no dejarlo frente al swing de Reynaldo Rodríguez y llamó a Alexis Candelario, quien sacó el último out.

La ventaja colombiana de 1-0, incomodaba pero no preocupaba tanto como la presión que estaba colocando. Un doble de James en el tercero no consiguió proyección y, en el cuarto, Candelario sobrevivió otra vez a bases llenas, por culpa de una falla defensiva de Campbell tratando de forzar sobre batazo de Rodríguez. En ese momento, fue un cero valioso de Candelario, pero las amenazas continuaban apareciendo en pantalla. En el quinto, el estallido colombiano de cuatro carreras, bajó las llantas del entusiasmo que cobijó a los miles frente a los televisores y también a la orilla de los radios.

Antes que se completaran las otras cinco carreras contra el pitcheo de Rayo y Leiva, golpeados por ese final caótico, todos habíamos tirado las toallas.