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El ADN de un pelotero difícilmente puede perderse como aguja en un pajar, más cuando su talento lo hace brillar tanto en medio de cualquier adversidad.

El matagalpino Elián Rayo, pese a su corta edad, a penas 11 años; ya ha dejado huella por donde ha pasado: fue campeón panamericano con la Selección Infantil AA de Nicaragua en Mazatlán, México 2014, ganó el subcampeonato con la Selección Infantil A realizado en Nicaragua (año 2013) y su última gran actuación ratifica la estirpe de la que está hecho, seguramente por la herencia o los genes de su padre, el reconocido pelotero Francisco Rayo.

Sin embargo, Elián ya comienza a hacer su propia historia y una vez más dejó su nombre bien grabado, ahora en el pasado Campeonato Nacional de Beisbol Infantil AA realizado en Masaya. Allí conquistó la triple corona de bateo y acaparó otros renglones ofensivos tan importantes. Fue así que obtuvo el reconocimiento a Jugador Más Valioso del torneo.

El bateador derecho y tercera base de Matagalpa se convirtió en el pelotero más productivo del campeonato, y de paso en el líder de carreras empujadas con 12. Provocó admiración con su poder, enviando cuatro batazos por encima de la barda, nadie más que él; y consiguió el aplauso de sus compañeros de equipo, al conquistar el liderato de bateo con .625 puntos (10 hits en 16 turnos).

El niño nacido en Ciudad Darío, Matagalpa, continuó a la caza de otros lideratos: 11 carreras anotadas, e hizo 1,500 puntos en slugging. En números, el único que se le aproximó fue el medallista de oro panamericano en Mazatlán, Lester Medrano (Managua), quien logró dos cuadrangulares y 1,111 de slugging.

Pero las cifras de Elián no se limitan a lo que hizo con su madero, desde la lomita también fue clave para Matagalpa. En la etapa regular, ganó un partido y no estuvo entre los líderes en efectividad, aunque resumió 0.00, porque no lanzó los innings que lo hicieran legible. En su única salida, de cinco entradas, permitió un hit, otorgó una base y ponchó a 11 rivales. No se le puede pedir más al heredero menor de los Rayo.

Grandes instructores

Tener un instructor como su padre, Francisco Rayo, le ha valido de mucho para convertirse en un buen bateador; sin embargo, Elián tiene el físico para ser más adelante un pitcher prospecto, con calidad para firmar. Por eso, durante sus entrenamientos, de todos los días (de 2:30 a 4:30 p.m.), ha tenido otro pelotero que lo ha ayudado a formarse en el montículo: su tío Wilder.

“Mi tío me ha enseñado a tirar curvas, cambios y sliders, y domino los tres lanzamientos, pero mi papá también me está enseñando muchas formas para batear y a agarrar la pelota con el guante”, expresa Rayo con mucha emoción.

Padilla, su amigo

La ilusión de Elián y los Rayo es ver a su muchacho muy pronto en la academia de beisbol que tiene ex big leaguer Vicente Padilla.

“Cuando mi papá va a visitar a Padilla, nosotros platicamos y él me dice que ya me quiere tener en su academia, que me va a pagar todos mis estudios, pero yo le digo que cuando termine la secundaria lo voy hacer”, comentó Rayo entre risas.

“Padilla me dice que siga entrenando, porque puedo llegar a las Grandes Ligas. Cuando estoy en su casa me siento tranquilo, no me siento nervioso de hablar con él, porque es amigo de mi papá y mío también. Él me dice torete y en el colegio también me dicen así”, confiesa el pelotero infantil.

Elián es un seguidor del dominicano David Ortiz, aunque también admira el juego y la actitud de Wilton López y Juan Carlos Ramírez. “Los he visto lanzar por televisión y espero algún día lanzar como ellos. Ojalá que sea en las Grandes Ligas”, concluyó.