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  • AFP

Unas horas después de ampliar su legado de éxito en la NFL, los íconos de los New England Patriots, el entrenador en jefe Bill Belichick y el mariscal de campo Tom Brady, llevaron a la prensa sus impresiones de lo ocurrido al ganar el Super Bowl XLIX ante los Seattle Seahawks, el cuarto título en su historia.

Brady, que también recibió el trofeo de Jugador Más Valioso del juego por tercera ocasión en su trayectoria profesional, reconoció que una de las últimas jugadas a la ofensiva rival, puso en cuestión sus aspiraciones en el último minuto del encuentro, cuando el mariscal de campo de Seattle, Russell Wilson, lanzó un pase de 33 yardas a Jermaine Kearse, quien cubierto por el esquinero novato Malcolm Butler logró bajar el ovoide encima del contacto.

“Vi que Malcolm tocó el ovoide y me volteé, de repente vi al muchacho corriendo y no supe qué sucedió”, recordó. “Estaba seguro que ganaríamos, pero cuando vi esa jugada tuve un poco de dudas. Después hicimos una gran acción”.

El laureado mariscal de campo aprovechó el mensaje para negar el retiro entre en sus contemplaciones de temporada baja. “Realmente no he pensado mucho en eso”, dijo Brady, antes de elogiar al esquinero novato Butler, quien selló el triunfo para los Pats con una intercepción en los segundos finales. “Butler lleva haciéndome lo mismo todo el año en las prácticas. Es lindo ver que se lo hizo a alguien más”.

Mucho humor

Por su parte, Belichick se mostró con un humor distinto al acostumbrado en las conferencias de prensa, abriendo con un saludo atípico y una sonrisa: “¿cómo están todos? Supongo que mejor a mí”, antes de dar pie al reconocimiento cabal de su organización por su cuarto Trofeo Lombardi, todos bajo su ala.

“El juego del domingo fue un reflejo de lo visto en nuestro equipo a lo largo de la temporada: fortaleza mental y física”, expuso Belichick, quien además reconoció que el punto de inflexión en su campaña fue el medio tiempo contra los Kansas City Chiefs, un “Monday Night Football” de semana 4 en que los Patriots fueron apaleados y enfrentaron rumores de fricción entre Brady y el coach. A partir de entonces, New England solo perdió un juego.

“Es la persona que pelea hasta el final, compite hasta el final y no hay jugador que respete más por ello que a Tom”, aseguró Belichick sobre su mariscal de campo.

El coach más ganador en la historia de la postemporada (21 triunfos) también se tomó el momento para reconocer el trabajo de su rival, que los llevó hasta los segundos finales en la definición y se quedó a una jugada distinta de repetir como campeón de la NFL.