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  • El País

Un hondo respiro se sintió entre las gentes del Bernabéu cuando por fin concluyó el sufrimiento para el Madrid, que pasó un muy mal trago frente a un Sevilla que le discutió de lo lindo. Los blancos cerraron la jornada como murciélagos ante Casillas, colgados de su portería. La derivada de un partido espinoso, ante un rival que tuvo el cuajo que tantas veces les ha faltado en sus visitas a los grandes jerarcas. En esta ocasión, el cuadro de Emery mereció mucho más, pero tuvo dos tachas defensivas y lo pagó, pese a suponer siempre un engorro para el Madrid. Un Madrid que perdió por el camino a Ramos y James, lesionados, y que tendrá que cruzar los dedos ante competición con Marcelo, que vio la amarilla que le aparta del derbi con el Atlético. En un duelo con muchos destemples, también acabó en el hospital Beto, el meta visitante.

A equipos del potencial del Madrid no les falta el gol ni siquiera cuando van cortos de futbol. Chato en el juego, emboscado por un Sevilla machote y tenaz, el líder se vio a rueda de su rival hasta que se le apareció el gol en dos espasmos. En ambos contribuyeron los sevillistas, primero Kolo, Navarro y Vitolo, desajustados ante James, al que dieron la espalda. El colombiano hizo bingo en el primer remate blanco. Más tarde, el Madrid penalizó a Bacca, que en su intento por auxiliar en medio campo, cometió una chapuza y entregó la pelota a Isco, mal enemigo.

Remató Jesé

El malagueño recibió el pase de frente a la portería, se citó con Benzema y el francés hizo de mensajero para Jesé, que llegaba por el otro palo. La única contra concedida por los de Emery. Ante el Madrid, más que suficiente. De nada le sirvió al conjunto visitante gobernar el duelo casi hasta el descanso. Mantuvo a raya al grupo de Ancelotti, al que encapotó cerca de Casillas, con Iborra como primer muro, y M’Bia y Krychowiak como escoltas. Un embudo para el Madrid, puesto en alerta desde que Vitolo tuviera un reto individual con el capitán madridista a los dos minutos. Casillas ganó el duelo, como lo haría después ante el mismo protagonista en un remate con rumbo a la red. También la tuvo de cabeza el polaco Krychowiak, e Iborra, con Casillas regateado, disparó al poste derecho. Apretaba el equipo andaluz, pero mientras rumiaba el gol su adversario ya sumaba dos por sendos borrones sevillistas. Es la distancia entre los grandes y los buenos equipos.

Jugaba el Sevilla, goleaba el Madrid. Entre medias, un duelo lleno de escarpas, arrítmico, accidentado como pocos. Ramos se resintió en su primera acción defensiva y llegó el turno de Nacho. Antes de la media hora, James se dañó el pie y el testigo fue para Jesé. Peor suerte corrió Beto, víctima de un topetazo involuntario con Benzema, que se estrelló contra las cervicales del meta luso, que dejó el Bernabéu en camilla y con un collarín. Madrid está cuatro puntos encima del Barcelona, siempre manteniendo la cima, pero se le viene un duro partido ante el Atleti.