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Las noticias del campamento de Oscar de la Hoya mientras se prepara para su pelea contra Manny Pacquiao establecen que presenta un nuevo físico, gracias en parte a una nueva dieta que incluye carne de canguro. Pero mientras Oscar puede perder peso, no puede perder la imagen que dio entrando a esta pelea, una imagen donde es sustancialmente el hombre más pesado que se enfrenta a un boxeador que comenzó su carrera en la categoría de las 106 libras.

Sin importar el resultado, el boxeador más importante siempre queda sujeto a las críticas. Si gana por decisión es criticado por no anotar un nocaut. Si anota un nocaut es categorizado como un matón y por haber arremetido contra un pequeñín. Siempre es el boxeador no favorito el que se lleva la gloria en estas peleas. Quizás este sea el motivo por el que el campo de De la Hoya se encargó de remarcar tanto acerca de la pérdida de peso de De La Hoya. Si pueden convencer al público diciendo que Oscar se murió de hambre, la gente podría olvidar su ventaja de tamaño, y dejará de referirse a la pelea como a una despareja.

De la Hoya también debiera tomar nota del hecho que el boxeador más pequeño a veces es perdonado por los jueces. Los jueces son humanos, y a veces muestran un poco de favoritismo por el menos capacitado. Sumen esto al hecho de que el estilo eléctrico de Pacquiao impresionó a los jueces en el pasado, y hay razón para creer que si Pacquiao sigue de pie para el duodécimo round, la decisión podría favorecerle.