Edgard Tijerino
  •  |
  •  |
  • END

dplay@ibw.com.ni
Como una pincelada de Rafael, con música de Mozart, así se mueve el argentino Lionel Messi sobre el engramado, zigzagueando, en tanto el portugués Cristiano Ronaldo es la potencia rotunda transformada en furia, con la aplicación de un toque artístico cuando se hace necesario.

Ellos son el 1-2 del fútbol mundial en estos momentos, con Messi considerado el mejor del planeta, aunque Cristiano Ronaldo, quien ya obtuvo el Balón de Oro de France Football, consiga también el nombramiento de jugador del año por parte de la FIFA.

¿Quién más desequilibrante? La genialidad de Messi atrapa al público mientras desarma defensas y fabrica imprevisibles con una facilidad asombrosa. Sin embargo, pese a su extraordinaria habilidad, da la impresión de ser un “monstruo” frágil.

Depende de su magistral zurda, un dribbling enloquecedor que hubiese obligado a Garrincha a ocultarse detrás de las cortinas, y un sentido tridimensional que le permite sacar un máximo provecho de los espacios vacíos, tanto para filtrarse como para meter pelotas.

Es tan pequeño como Diego Maradona, pero sin la fortaleza muscular de éste, compartiendo una deficiencia, y es la falta de presencia en el juego aéreo, excepto en ocasiones que le resulten propicias.

Cristiano Ronaldo es la explosividad producida por la mezcla de potencia física, velocidad y certeza ejecutiva que te convierte en imparable y letal. Agreguen su estupendo físico, que le facilita proyecciones ofensivas tumba-paredes y dejar un reguero de cadáveres en su camino.

¿Es capaz Cristiano de producir genialidades? Por supuesto, dado que cuenta con suficiente destreza. Que un hombre tan exuberantemente fuerte como él pueda maniobrar en espacios cortos, es admirable, y lo convierte en doblemente peligroso.

Su incidencia para que el Manchester United ganara brillantemente la Liga Premier y la Champions fue determinante, y aunque no pudo evitar la salida de Portugal por la puerta de atrás en la Eurocopa, logró mostrarse de cuerpo entero.

¿A quién preferiría un técnico o un empresario? Ninguno de ellos es tan completo como Pelé, pero hay un liderazgo natural en Messi sin pretenderlo, y un factor “contagio” que Cristiano no consigue amplificar tanto. No crean que la cuerda del portugués es más larga que la del argentino, quien puede cerrar tan fuerte como lo hace aquel.

Los recursos de ambos son diferentes, pero funcionan eficazmente. El show más deslumbrante lo produce Messi, porque se trata de Fred Astaire bailando, Louis Armstrong con su trompeta, Dartagñan con su espada, en tanto Cristiano es el ímpetu de Aquiles sin cuidarse el talón, la determinación de Leónidas y el talento de Teseo.

La grandeza del uno no reduce un centímetro la del otro. El uno es la sinfonía y el otro la furia, diría Faulkner de haberlos visto en acción.

Yo prefiero a Messi, no por una nariz, sino por garantizar más magia y contagiar.