Jorge Eduardo Arellano
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Sólo despedido por su padre, René González, se marchó ayer el púgil William González a Estados Unidos para tratar de cumplir el máximo sueño de su progenitor y el suyo, conquistar una corona para la familia que tiene a otros tres hermanos en ese mismo afán.

Viajó con sólo una maleta, enfermo de gripe, sin su entrenador, pero convencido de que el campeón de las 118 libras de la FIB, el ghanés Joseph Agbeko, tendrá por última vez el cinturón el 11 de diciembre, precisamente el día que lo enfrente en New Jersey.

“No voy como quisiera, porque a mi entrenador (Ramón “El Chino” Gutiérrez) no quisieron conseguirle la visa estadounidense. No sé cómo piensa la gente de Warrior Promotions, pero no debo sentirme mal por eso. Aunque sé que me podría afectar a la hora de la pelea, no voy a dejar que eso me venza. Voy a ganar a cualquier costo”, dijo González, quien ya ha recibido ofertas de Don King para firmarlo para su promotora.

William se marchó en 122 libras, y en lo que resta para la pelea pretende mantenerse en el peso para el diez de diciembre marcar sin problemas las 118 libras.