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“Todo es posible para el que cree”. Esta frase, cargada de fe, es el lema que arde en el corazón de los jugadores del equipo Diriangén, quienes se han metido entre cejas eliminar de la semifinal al equipo que los derrotó en la primera vuelta, el Ocotal, que con el apoyo incondicional de Pantaleón es el obstáculo inmediato a superar.

En la etapa clasificatoria, los diriambinos clasificaron a la semifinal, ahora en tercer lugar, y tendrán que vérselas con los norteños, ante los que estiman podrían mejorar sus resultados, que fueron división de honores.

Los Caciques, en su visita al Roy Fernández, cayeron 2-1, pero en la segunda vuelta se vengaron con pizarra 3-1, lo que pone difícil la escogencia del favorito para dar el salto.

Diriangén, que tiene a un “viejo zorro” en el banquillo, Mauricio Cruz, quien sabe sacar provecho de las debilidades del contrario y trazar estrategias que conduzcan a sus dirigidos al éxito, tendrá que darle libertad al mediapunta Hugo Silva, quien debe ser clave en las asistencias al delantero hondureño Herberth Cabrera.

La misión es sortear las dificultades tenidas en las últimas semifinales y terminar convertidos en la máquina triunfadora de otras épocas.

Diriangén cuenta con un equipo fuerte y competitivo, que ha mantenido su nivel a lo largo de la ronda clasificatoria, al grado de representar demasiado peligro para los ocotaleanos.

La automotivación y las ganas de llegar a una final son los elementos básicos en que descansa el sueño de Diriangén. Para ello no sólo deben mostrar orden y buena disciplina, sino coraje y valentía ante un equipo de sobrada calidad, como lo es Ocotal-Pantaleón.

“Tengo confianza en los muchachos, porque los resultados inmediatos que se dieron en la etapa regular nos mostraron a todo el club que podemos ganarles”, comentó el técnico Cruz, que vuelve a estas instancias con su eterno Diriangén.

El juego de ida de la serie entre Diriangén y Ocotal será el domingo a las tres de la tarde en el estadio “Cacique” de Diriamba.