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Cuando la Champions entra a los octavos, todo es fuego y candela. El que parpadea muere. Cada equipo, tratando de evitar una tragedia, siente que se está moviendo entre los círculos de ese infierno que nos grafica Dante, acorralado por la incertidumbre, como ocurrió ayer al registrarse los empates 1-1 entre el París Saint Germain y el Chelsea, y 0-0 entre el Bayern y el Shakhtar, con el Real Madrid listo para saltar hoy a la trinchera y enfrentar al Schalke alemán, confiando en el resurgimiento de Cristiano.

Hay arqueros que se roban el show por completo, como Thibaut Courtois, convertido en un muro en el que rebotaron el esfuerzo, el ímpetu y la creatividad del fiero ataque desplegado por un hambriento París Saint Germain. La atajada del belga sobre ese cabezazo de Ibrahimovic en el último minuto, solo posible para un “comegato”, evitó la puñalada que metía al Chelsea en el pozo de las serpientes.

CAVANI RESCATA PUNTO

Antes, Courtois atajó casi todo, excepto el remate de cabeza del uruguayo Edison Cavani en el minuto 54 enderezando un centro de Matuidi, borrando la ventaja 1-0 conseguida por el Chelsea a los 36, en una artística combinación de maniobras iniciada por el centro de Terry desde la izquierda, el taconazo de billarista realizado por Gary Cahill y la llegada precisa de Branislav Ivanovic para inutilizar a Sirigu y cobijar de inseguridad las tribunas francesas.

Cuando un arquero es capaz de atrapar la furia ofensiva de un equipo con cuatro estupendas atajadas, como lo hizo Courtois ayer, es difícil imponerse, aún mostrando tanta presencia en todos los sectores, mérito indiscutible del Saint Germain que contó con Marquinho y metió a David Luiz en el centro del campo como un obelisco intimidante. Para Mourinho, el resultado fue un éxito y ahora regresa a casa a buscar el desequilibrio.

ATACAR SIN PRODUCIR

Lo del Bayern tiene que ser calificado como frustrante. Cierto, quedó con un hombre menos cuando Xabi Alonso fue expulsado a los 65 por una segunda tarjeta amarilla, pero su constante accionar ofensivo que le permitió fabricar suficientes opciones, la mayoría producto del maniobrar individual e incontrolable del holandés Robben, no llegó a las redes de la cabaña defendida por Pyatov, resignándose amargamente a ese 0-0, raro entre dos equipos que en la fase de grupos, fueron tan productivos.

El Shakhtar tiene que ir a Múnich para la revancha con la posibilidad de avanzar empatando con goles o ganando, algo que seguramente será considerado poco probable en el marco de las consideraciones previas, en vista del armamento del Bayern y su capacidad de agresión.

Hoy, el Real Madrid enfrenta el reto del Schalke alemán con un Cristiano Ronaldo ansioso de regresar a su niveles de ferocidad que todos le conocemos, más la presencia agobiante de Benzema y Gareth Bale entrando al área. Ancelotti confía en una actuación revitalizante del equipo que consigue su mayor crecimiento en la Champions.