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El pasado y el futuro son irrelevantes, el momento lo es todo, dijo una vez alguien tan práctico como Balzac, viviendo siempre cada momento casi con furia. Seguramente es lo que pretende Everth Cabrera ahora que ha llegado a un arreglo con los Orioles de Baltimore en busca de sacar el máximo provecho de sus facultades, siempre y cuando aplique drásticas medidas correctivas a su comportamiento fuera del terreno.

Peleando un lugar en la alineación de los competitivos Orioles, capaces de ganar el Este de la Liga Americana, Everth, de 28 años, debe considerar que inmerso en un proceso de recargar baterías, esta temporada del 2015, lo es todo. Ese estímulo puede impulsarlo hacia una excelente temporada, no necesariamente consagratoria, pero sí de establecimiento.

CONTRA ALTUVE Y ELLSBURY

El año pasado, el venezolano José Altuve de Houston, líder bateador de la Liga Americana con 341 puntos y líder en imparables con 225, robó 56 bases en 158 juegos, dejando atrás las 39 de Jacoby Ellsbury.

En el llamado viejo circuito, Dee Gordon de los Dodgers, ahora con los Marlins, encabezó a los “asaltantes” con 64, seguido del novato de los Rojos Billy Hamilton, quien robó 56 bases, batallando con un promedio que finalmente elevó a 250 puntos sin habilidad para captar bases por bolas. La probable mejoría de ambos, era un factor adverso muy fuerte para Cabrera, líder estafador con 44 en el 2012 con los Padres, cuando alcanzó su máxima presencia en 115 juegos.

La cifra del nica en el 2013 pudo ser superior, pero limitado a 95 juegos, es decir 20 menos que en 2012, robó 37 bases, y en el 2014, atravesando por dificultades que lo sacaron de circulación, fue exitosamente al asalto solo 18 veces en 90 juegos, decreciendo mucho en su agresividad, afectado por ese porcentaje de .232 puntos, mejorado en las últimas semanas de su actividad. Tanto en el 2013 como en el 2014, Everth solo estuvo en acción en los primeros días de agosto por la suspensión de 50 juegos y el problema de su rebeldía a la autoridad, perdiendo todo septiembre en cada una de esas temporadas.

NO VER A POSEY Y MOLINA

Un factor favorable para Cabrera es que no va a enfrentar las escopetas de Buster Posey y Yadier Molina, cátcheres que no tienen comparación en la Liga Americana, aunque lo esencial, será verlo con la frecuencia requeridas sobre las bases. Un porcentaje superior a los .250 puntos y mejor captación de boletos, le facilitará mayores opciones.

La batalla con Jonathan Schoop por el guante de la segunda base, será clave, agregando poder cubrir las espaldas del antesalista Manny Machado, propenso a las lesiones. Lamentablemente, el pinolero en busca de resurgimiento, fue a un equipo que tiene un short stop solvente como J. J. Hardy, vaticinado para volver a disparar más de 20 jonrones y superar las 75 empujadas, después de la pérdida de brillo ofensivo en el 2014 con una relación 9-52 en vuelacercas y remolques, ausente en 21 juegos.

Por ahora, como diría Balzac, lo importante para Everth son las oportunidades que puedan presentársele en cada momento que esté atravesando. Pasado y futuro son irrelevantes.