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El Managua y Diriangén no viven su mejor momento en el torneo Clausura, eso es un hecho. Los azules siguen teniendo graves problemas en la zaga, permiten muchas libertades quizá a falta de exigencia, mientras que los diriambinos no terminan de recuperar aquel equipo que hace un año estuvo entre los que más convencía.

Diriangén logró un empate 1-1 en el Nacional casi a regañadientes ante la UNAN-Managua, pues caían desde el minuto 14 con gol de cabeza de George Tingling. El equilibrio llegó después de 40 minutos, pero valió la pena la espera porque fue un golazo de Víctor Parrales, que dejó impávido a la defensa, incluyendo al portero académico.

El problema es que los universitarios terminaron con diez hombres por expulsión a Tingling, pero eso jamás significó ventaja para los Caciques, al menos no se reflejó en la cancha. No encuentran profundidad y la delantera se ve muy irregular en sus intentos de ataque. Ni Lucas Martella y tampoco Eulises Pavón parecen conectados a la misma frecuencia.

¿Acomodados?

En el Managua se nota algo preocupante. El equipo ya no se ve con el ímpetu de otros años, parece que casi por inercia juegan sin encontrar el motivo suficiente para pelear los partidos, su juego se nota muy opaco, casi sin ganas y para colmo, la defensa, que se veía como uno de los mejores elementos de los Leones ahora es una moneda al aire. Pierden con mucha facilidad la marca, hacen muy malas entregas en la zona donde menos se debe jugar a la pelota y eso mismo fue lo que le dio al Art Jalapa una ventaja de 2-0 y que pudo ser mayor.

Goles de Luis Galeano (minuto 28) y Milton Zeledón (’57) puso en apuros a los azules, pero reaccionaron casi de milagro en el segundo tiempo, para igualar 2-2 con tantos de Rafael Baquedano (‘59) y otro de penalti, Marlon López (‘84).

Con el resultado, Jalapa quedó siempre en tercero ahora con 9 puntos, uno menos tiene Managua y Diriangén quedó en el quinto con siete.