Edgard Tijerino
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Después de casi ocho años de no registrar 147 libras en una ceremonia de pesaje, Oscar de la Hoya sorprendió deteniendo la aguja de la báscula en 145 libras, en tanto Manny Pacquiao, apurado por no quedarse rezagado en tonelaje, marcó 142, muy por encima de las 130 y 135 exigidas frente a Juan Manuel Márquez y David Díaz este año.

Es decir que Pacquiao pasó de Ligero Junior a Welter en este 2008, sin haber peleado en Welter Junior, categoría en la cual Alexis Argüello rebotó intentando destronar al fogoso Aaron Prior en dos ocasiones.

A lo largo de mis casi 39 años en la crónica deportiva, me he pasado preguntado: ¿cómo es posible que se pueda producir tanta alteración del peso en las 24 horas previas a un combate? Aunque lo he visto, me he resistido a creer que se pueden conseguir más de 15 libras de recuperación, algo considerado común en niveles que superan el casillero Welter Junior.

Lo más impresionante es ver ese salto en las mini-categorías. Rosendo subiendo al ring en 120 libras o más, para un combate programado en 108. ¡Diablos!, ¿qué es eso? Al momento de pelear, Rosendo y su adversario se encontraban en super-gallo varias veces.

Se considera una rareza que un púgil no tenga problemas de peso, y menos factible aún, o casi imposible, que pelee en la categoría que le corresponde. Lo ideal, pienso yo, es que el pesaje se realizara en el round cero, justamente antes de que suene la campana, pero naturalmente eso afectaría lo más importante del boxeo, que es el negocio.

Se imaginan esperar que alguien tome una hora para entrar en el peso requerido. Bueno, por lo menos deberían pesarse temprano por la tarde el día del combate. Eso obligaría a estar más cerca de lo real en lo referente al peso.

¿Qué hizo De la Hoya para deslizarse a 145 libras, cuando en los últimos años se ha esforzado por marcar 160? ¿Se habrá aproximado a un punto de deshidratación? Y Pacquiao, ¿qué tipo de trabajo realizó en su adiestramiento si registró el peso más alto de su vida? Él admitió hace un par de semanas haber estado encima de las 147, mientras anunciaba que después de esta batalla con De la Hoya, se establecerá en las 140, pese a no tener problemas para marcar 135. Con una recuperación de 15 libras, Oscar debe estar en 160 cuando se encuentre entre las cuerdas esta noche, en tanto, Pacquiao difícilmente aumentará cinco libras para llegar a 150, porque en ese peso no está acostumbrado a movilizarse. Quizá prefiera tomar el reto de hoy en las 145 libras, es decir, unas 15 de desventaja.

Cierto, ese tipo de diferencia se ha visto, pero raramente con un tipo que viene de categorías tan pequeñas como Pacquiao, tratando de absorberla, sobre todo frente a un rival tan bien valorado pese al desgaste, tal es De la Hoya.

dplay@ibw.com.ni